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2.3. Escenarios
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A la Edad Media, época en la que se enmarca la Festa o Misterio de Elche, como no existían lugares específicos para representar obras teatrales, se transformaban espacios comunitarios cotidianos (como el templo cristiano o la plaza ciudadana) en espacios escénicos. Estos espacios encontrados, como los denomina Massip, fueron, por tanto, espacios simbólicos, cargados de significaciones sobreentendidas por las personas de la época. De esta manera, por ejemplo, el eje este-oeste de la iglesia, relacionada con la salida (luz) i la puesta (oscuridad) del sol, se transformó en el eje Paraíso-Infierno. El espacio escénico medieval se caracteriza también por la multiplicidad de escenarios (en una primera fase sólo horizontales y, a partir del siglo XV, con una concepción más naturalista del Paraíso, también verticales) y por su simultaneidad, es decir, en todo momento los escenarios están presentes ante el espectador. Relacionado con este último aspecto, la escena medieval eliminaba la dinámica dentro/fuera, con lo que, si todo el Universo cristiano estaba simbolizado dentro de la iglesia, gracias al citado eje este-oeste (> altar-nave-atrio > Paraíso-Mundo-Infierno), la aparición de los personajes se realizaba de forma acumulativa, es decir, ja en escena ningún personaje podía salir. La basílica de Santa María de Elche, espacio en el que se representa la Festa, es un ejemplo de todo esto, ja que utiliza la multiplicidad de escenarios (horizontales i vertical) y la simbología medieval de concepción del mundo dentro del templo, aunque, con la disposición vertical del Paraíso, se reduce la abstracción simbolista este-oeste i se acerca a una concepción más realista. La escena de la Festa se puede tipificar como una escena integrada, es decir, los diferentes escenarios se acomodan y se distribuyen por el espacio de la iglesia, con lo que no hay una sepración clara entre éstos y los espectadores.
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2.3.1. Tierra (espacio escénico horizontal)
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El Misterio de Elche se sirve de dos escenarios hosrizonatles que simbolizan los espacios terrestres y humanos por donde discurren los últimos momentos de la vida de María.
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2.3.1.1. Andador
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Se trata de una rampa ascendente que pone en contacto la puerta Mayor de la iglesia de Santa María con el cadafal, alfombrada y cerrada con una balaustrada de columnas salomónicas. A lo largo del andador hay algunas aperturas laterales a cada lado, las primeras sirven de entrada a dos de los apóstoles del Ternari. Al final del andador, delante de los dos escalones con lo que se accede al cadafal, hay un ensanche a cada lado: en el de la izquierda se sienta el arcipreste de Santa María y en el de la derecha los cavalleros electos y portaestandarte. En palabras de Luis Quirante el andador simboliza la expresión del proceso de sufrimiento y glorificación que experimenta María cuando realiza la peregrinación por la Pasión de Cristo (representada por las figuras del Huerto de Getsemaní, el Calvario y el Santo Sepulcro colgadas en tres pilares de la nave).
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Los espectadores se trasladan a un lugar y tiempo de ritmos diferentes: los tres lugares están dignificados pero aún son accesibles a la experiencia humana (están a medio camino de los acontecimientos sobrenaturales, de más difícil acceso). El andador, por tanto, es una especie de vía ascética (ascendente), representación simbólica del camino espiritual que realizan los personajes, ascendiendo hacia la divinidad.
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2.3.1.2. Cadafal
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2.3.2. Cielo (espacio escénico vertical)
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Por Cielo podemos entender diferentes definiciones. En primer lugar, podemos decir que es el esapcio que va desde la apertura central del cadafal hasta el lienzo situado en el tambor de la cúupula de la iglesia de Santa María. La Virgen accede a este plano por gracia de su Hijo, pero, si la Asunción no es debida a su voluntad, quiere decir que también el resto de los mortales podemos tener acceso al Cielo, a la salvación, nada más es necesario fijar-se en María como modelo a seguir ya que ha sido el ser humano que ha entrado en el paraíso en cuerpo y alma. El Cielo indica también el lienzo que cubre el tambor para que no se vea la tramoya que hay situada en la cúpula. Por último, el Cielo hace referencia a esta tramoya oculta tras el lienzo que permite el descenso y ascenso de los diferentes aparatos aéreos (mangrana, araceli i coronació). Este espacio escénico debió formar parte de la representación desde sus inicios ya que estas escenografías eran habituales en la Edad Media.
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2.3.2.1. Estructura (tramoya)
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La estructura actual de la tramoya del Cielo fue concebida por Marcos Evangelio, que fue quien trasladó el lienzo y la plataforma de trabajo desde la nave donde se encontraban hasta la cúpula. Como dicen los arquitectos G. Jaén i A. Serrano, «este cielo, ideado durante el último cuarto del setecientos, no sólo estaba en función de la maquinaria que escondía sino, sobre todo, del concepto barroco de espectáculo y de espacio al que servía para dotar el conjunto de la escena de una extraordinaria unidad y continuidad en la visión espacial». Este Cielo, además, estaría en relación con las representaciones plásticas de muchas cúpulas barrocas que narran la glorificación de la Virgen. Esta reforma también permitió el acceso a la iglesia de un mayor número de espectadores y un mayor desarrollo de la escena con el aumento de la longitud del andador.
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La plataforma de trabajo o tramoya, escondida detrás del lienzo del cielo, es una especie de balcón o tablado que vuela sobre el vacío de la cúpula. Sobre la cornisa inferior descansa una viga de celosía (A) encima de la cual se apoyan dos vigas de madera (B), que salen en voladizo sobre el vacío para situar, colgadas de ellas, las puertas del cielo (por donde salen los aparatos aéreos). |
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El torno se estructura en un conjunto de engranajes para cada una de las cuerdas, lo que permite el movimiento lento de los aparatos y la simultaneidad del araceli y la coronación en la escena final del drama.
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2.3.2.2. Aparatos aéreos
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2.3.2.3. Historia
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El quinto cielo lo realizó la empresa madrileña de telones y decorados Gaspar Pérez en 1993. Este nuevo cielo acabó con el sistema tradicional de sujección ya que utilizaba 16 bainas radiales por donde pasan cuerdas acabadas en mosquetones que soportan el peso y lo tensaban al tambor. Plásticamente, el cielo tenía un fondo azul claro con nubes por los lados no demasiado oscuros y con ángeles tocando trompetas, violines y bajos. En las puertas del cielo se podían ver los rayos del sol, escondido tras una nube. El último lo realizó la misma empresa en el año 2003 ya que el anterior se había deteriorado por la mala calidad de los materiales utilizados. Se trata de un cielo completamente continuista, tanto en el dibujo como en la forma de sujetarlo.
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TEXTOS COMPLEMENTARIOS
HERMENEGILDO, Alfredo: «Teatralización de lo sagrado y sacralización de lo teatral: el Misterio de Elche», Teatro medieval, teatro vivo. Actas del seminario celebrado del 28 al 31 de Octubre 1998, con motivo del V Festival de Teatro y Música Medieval d'Elx, Institut Municipal de Cultura, Elx, 2001, p. 259-275.
JAÉN I URBAN, Gaspar i SERRANO BRU, Antonio: «Algunes notes sobre el cel i la tramoia alta de la Festa d'Elx», a AD: El cel en la Festa, Patronat Nacional del Misteri d'Elx/ Diputació d'Alacant, Alacant, 1995, p. 16-24.
MASSIP I BONET, Francesc: «Algunes notes sobre l'escena de la Festa o Misteri d'Elx», a Món i Misteri de la Festa d'Elx, Conselleria de Cultura, Educació i Ciència, València, 1986, p. 205-217.
MASSIP I BONET, Francesc: «Església i teatre. De la litúrgia al drama: un viatge d'anada i tornada», Festa d'Elx, núm. 47, Ajuntament d'Elx, Elx, 1995, p. 89-100. |