DESEMBRE 1999

 

-05-12-1999: J.P., «Una aspiración de doce años que queda en el aire», diari Información. [notícia]     

     «La carrera para la declaración de Patrimonio de la Humanidad comenzó en julio de 1987 cuando la corporación municipal acordó en sesión plenaria iniciar las gestiones para que el Misteri –por aquel entonces sólo se hablaba de él- consiguiera esta distinción de la Unesco. La propuesta contó meses después con el apoyo de la Diputación y de las Cortes Valencianas.

     Por aquel entonces se disponía de un gran valedor, el ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, un habitual a la representación que cada 13 de agosto repetía las dificultades que entrañaba la declaración de un bien inmaterial.

     En 1996, la asesora de la Unesco, Carmen Añón, informa durante una visita a la ciudad de una modificación en la reglamentación de la Unesco que abre una nueva línea de declaración: la de paisaje cultural evolutivo.

     El 24 de mayo de este mismo año, el Ayuntamiento adopta un nuevo acuerdo plenario para, conjuntamente con la Generalitat, iniciar la tramitación de la solicitud para el Palmeral por sus valores históricos, culturales y por beneficio que la declaración comportaría para su preservación.

     La ex directora general de Patrimonio, Carmen Pérez, encarga al CEU San Pablo la redacción de una memoria. La iniciativa no resulta bien acogida por el Ayuntamiento que, sin embargo, siempre ha guardado un silencio prudente al respecto.

     Cuando el documento estaba finalizado, la Conselleria decide retomar las aspiraciones iniciales, presentar un proyecto mixto e incluir en la memoria al Misteri como una de las singularidades del Palmeral. La fórmula tenía el objetivo de salvar las dificultades que la Festa siempre había tenido para su declaración.

     En colaboración con la Junta Local Gestora del Misteri, el CEU tiene que ampliar en pocas semanas su trabajo y, lo que parece más difícil, buscar un elemento que una a los dos bienes. La misión no resulta fácil. Finalmente a alguien se le enciende la bombilla y lo encuentra en la palma blanca que utiliza San Juan durante la representación. Pero como se demostraría después, esta vinculación resulta peregrina.

     El 23 de junio del año pasado, el Consejo de Patrimonio Artístico del Ministerio de Cultura selecciona este proyecto junto con los presentados por Ibiza y La Laguna para presentarlos ante la Unesco tras una dura pugna con las propuestas que presentan las demás comunidades autónomas.

     El horizonte parece despejado y la maquinaria se pone en marcha. El 1 de julio, el CEU San Pablo presenta en la sede de la Unesco los ocho volúmenes del documento que responde a la ficha técnica e incluye entre otros anexos un estudio histórico, otro sobre la economía y el palemral y una cronología sobre la historia de la ciudad. Sólo los responsables del CEU conocen las angustias que se pasaron cuando a falta de pocos días se dice que hay que traducirlo todo al francés.

     A mediados de julio se crea una comisión Pro Declaración que se encarga de diseñar las líneas maestras de la candidatura. En cada una de ellas, el Misteri gana más protagonismo sobre el Palmeral. La primera advertencia se atisba durante la visita del evaluador de la Unesco en el mes de enero –un arquitecto paisajista, que no un musicólogo- que pide más información sobre aspectos relacionados siempre con el Palmeral.

     El Misteri se presenta en primavera en la sede parisina de la Unesco. La Capella ofrece un concierto y la exposición que ya había viajado a los festivales de Almagro y Cádiz se completa con un apartado dedicado al Palmeral. Al regreso de una segunda exposición en Roma se conoce la noticia. El Comité de la Unesco dice que bajo el paraguas del Palmeral se ha presentado un segundo bien y pide una clarificación de la candidatura.

     De esta forma, la Festa se cae de la memoria. Este mazazo y el relevo en la dirección general de Patrimonio dan un giro importante a la candidatura. El elemnto singular del Palmeral de Elche pasa a ser el sistema de riego heredado del mundo árabe. La memoria del CEU se modifica en parte y con escaso apoyo institucional se presenta a la Comisión de Patrimonio Mundial.»