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DESEMBRE 2001 |
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-29-12-2001: GÓMEZ ORTS, «La rememoración del hallazgo del arca dejó patente el fervor ilicitano hacia la Virgen», diari La Verdad. [crònica]
«El fervor popular se desbordó en los actos de las fiestas de la Venida de la Virgen, que se desarrollaron ayer desde las siete y media de la mañana -aunque el inicio se demoró debido al peso de la nueva arca y las dificultades para su mejor maniobrabilidad-, con la rememoración del hallazgo del arca de la Mare de Deu por el guardacostas Francesc Cantó. Miles de ilicitanos desafiaron el frío y acudieron a la playa del Tamarit. En plena madrugada la gente empezó a realizar el traslado al lugar en coche propio o haciendo uso de los autobuses puestos a disposición del público. Conforme se acercaba el alba comenzó a vislumbrarse el arca en el mar y ya se escaparon los primeros gritos de júbilo de la gente que se agolpaba en el espacio acotado por las vallas.
A las 7'40 horas tuvo lugar la primera intervención del narrador, Sacramento Alvear, que pidió un poco de paciencia por las dificultades apuntadas. Un cuarto de hora después, volvía a hacer uso de la palabra para recordar la conmemoración extraordinaria, con motivo de proclamarse el Misteri como Patrimonio de la Humanidad, mientras se dejaban oir las notas del Ternari y el arca quedaba varada en la playa. Los marineros ayudaron a sacarla sobre la arena, en cuyo momento hizo acto de presencia el guardacostas Francesc Cantó, y el narrador explicaba los pormenores del acto que rememoraba lo acontecido el 28 de diciembre de 1370. Tras la inspección del guardacostas y consiguiente retirada de la tapa, en donde se podía leer Soc per a Elig, al percatarse de su contenido, el guardacostas realizó el simulacro de ir a facilitar la nueva al ayuntamiento, e instantes después regresaba acompañado del Justicia Major, Juan Cascales, y demás miembros del Ayuntamiento Antiguo, acompañados igualmente del alcalde actual, Diego Maciá, y el presidente de la Diputación, Julio de España. Cantó hace entrega al Justicia Major del envoltorio que iba dentro del arca, con el Consueta y las instrucciones para ser representado el Misteri los días 14 y 15 de agosto de cada año, conmemorando la Asunción de María a los cielos. Los marineros mostraron la imagen de la Virgen, recorriendo el interior del cercado, junto a las vallas, siendo acogida con aplausos y ¡vivas!. Seguidamente el Arca es trasladada al lugar donde cada año se celebra la misa, que fue presidida por el capellán suplente de la Venida, Pedro Moreno, concelebrada con otro joven sacerdote, Tomás Bordera. En su homilía, el ofertante destacó a María como la madre de todos, resaltando que el mayor patrimonio de los ilicitanos es contar con la Mare de Déu. Una vez finalizada la ceremonia religiosa, e instalaba el Arca con la Virgen en la carreta de bueyes, concretamente a las 9.40 horas, se inició la Romería. Al llegar al punto tradicionalmente escogido cada año, se efectuó una parada para descanso a bueyes y gente y dar cuenta de las viandas que se habían preparado al efecto. En esta ocasión hubo más barbacoas que nunca, siguiendo el ejemplo dado por los tres amigos, Cascales, Sánchez Lamoneda, que montaron un buen tenderete obsequiando con carnes a la brasa, coca, vino y refrescos a todos cuantos se acercaban. Durante el descanso, fue mucha la gente que comenzó a marchar hacia la ciudad, formando una larga comitiva que se alargó varios kilómetros. Ya con tiempo de atraso, acumulado al principio del acto, se reanudó la Romería, en la que además de la gente a pie, marchaban detrás jinetes y amazonas a caballo, carros y cabriolets, que cubriría su recorrido hasta el Hort de Les Portes Encarnaes, donde fue recibida con el disparo de una mascletá. La virgen quedó expuesta a la veneración de los fieles hasta tanto llegaba la hora de su posterior traslado a la Basílica de Santa María.»
-29-12-2001: GÓMEZ ORTS, «Cantó mantuvo el tipo», diari La Verdad. [crònica] «Auténtica expectación por presenciar el debú del nuevo Cantó, Juan Castell, que se evidenció en el apretado pasillo de gente que se formó a lo largo de todo el recorrido y particularmente en la calle Alfonso XII, al igual que en la Plaça de Baix. Una vez lanzada la "bombà", máxima atención en el recorrido del guardacostas, que lo hizo sin problemas y con un tiempo muy razonable, un minuto y 57 segundos para llegar a la Plaça de Baix y tres segundos más hasta el arco del ayuntamiento, a lomos de su caballo ‘Candelero’. Su entrada en la plaza y posterior aparición para integrar la comitiva de recepción a la Virgen de la Asunción, fueron acogidas con cerrados aplausos. Tras cumplimentar a las autoridades y recibir los felicitaciones en la Casa Consistorial, cambio de caballo, concretamente Diávolo, con el que pudo lucirse a satisfacción marcando el paso a través de todo el posterior recorrido. Formado el encabezamiento de la romería, fue leído el Bando invitando a toda la población a trasladarse a la playa, en este caso el Hort de Les Portes Encarnaes, lectura que se iría repitiendo en diversos puntos del recorrido. La comitiva estaba encabezada por los Gigantes y Cabezudos a los sones de la Colla Cascabot, de dolçaina y tabalet, comisiones de fiestas con sus estandartes, reinas y damas y festeros, con otra colla, la de la Escuela de Música Tradicional de Elche, presidiendo la Reina de les Festes y sus damas de honor, Fester Major y junta directiva de la Gestora de Festejos Populares. Francesc Cantó, lanzando gritos de ¡a la playa ilicitanos!, iba seguido del Bando, marineros, Caballero Portaestandarte y Caballeros Acompañantes, Ayuntamiento Antiguo, junta directiva de la Venida de la Virgen, autoridades, Corporación Municipal, presidida por el alcalde, Diego Maciá, Banda de Música Ciudad de Elche, y detrás, el pueblo en aluvión, completaban la numerosa comitiva. A la llegada al Hort de Les Portes Encarnaes, se cantó una salve y se procedió a la cremà de una traca aérea con el itinerario que seguiría a continuación la romería-procesión. La primera parada ante la parroquia de San Juan, donde se cantó una salve; la segunda, en la ermita de San Sebastián, donde fue recibida por el clero de Santa María y se cantó una salve, para llegar definitivamente a la Basílica, donde el reverendo Manuel Vicente Linares, teniente coronel capellán retirado, le dio la bienvenida en nombre de todos los ilicitanos. Al entrar en el templo la Virgen, fue acogida con una gran salva de aplausos y seguidamente fue cantado el Himno de la Venida, por un nutrido grupo de cantores ilicitanos, bajo la dirección de Ildefonso Cañizares, y coreado por las gargantas de cuantos abarrotaban el templo con momentos de gran emoción. Al finalizar la Bienvenida, fue lanzado un castillo de fuegos artificiales, siendo prendida la mecha por la Reina de les Festes y sus damas de honor.»
-30-12-2001: GOMÉZ ORTS/ G. MARTÍN, «La sustitución de la imagen de la Virgen en la procesión provoca el plante de las camareras», diari La Verdad. [notícia] «La procesión de ayer se vio precedida de la polémica protagonizada por un reducido número de ciudadanos y ciudadanas, entre ellas las Camareras de la Virgen, que son las que se encargan habitualmente de los cuidados y del mantenimiento de la imagen. Aunque el párroco de Santa María, Antonio Hurtado, había anunciado ya en días pasados con motivo del pregón de la Venida de la Virgen que la imagen titular no saldría en la procesión por "encontrarse enferma", en clara alusión a lo mal que ha caído en algunos sectores su restauración, las Camareras se enteraron oficialmente de que así sería a última hora de la tarde del viernes. De hecho, la Virgen del camarín estaba ya preparada y vestida con el manto de las conchas, el que se suele utilizar en las procesiones del Domingo de Resurrección, en la festividad de Nuestra Señora de la Asunción el 15 de agosto y el 29 de diciembre, cuando se enteraron del cambio por boca del cura párroco. Hubo sus más y sus menos. Las Camareras se mostraron reacias en un primer momento a desvestir la imagen ya que desde tiempos inmemoriales es la que sale siempre en la procesión del 29 de diciembre. Finalmente, a última hora de la tarde del viernes, la imagen de la Virgen de la Venida fue vestida con los ropajes de la titular, aunque lució sus propias joyas. Pero, el enfado no se les pasó a las Camareras al no llegar a comprender la decisión adoptada tanto por el cura como por el presidente de la Sociedad de la Venida de la Virgen que, supuestamente, temían una pitada por parte de los detractores de la restauración de la imagen. Las Camareras se quedaron en la basílica y por primera vez no estuvieron presentes en la procesión de la Venida. La polémica afortunadamente no ha llegado al ciudadano de a pie, que en todo momento ha expresado su amor a la Mare de Deu. De hecho eran miles los ilicitanos que jalonaron el recorrido de la Virgen por las calles de la ciudad y ninguno de ellos mostró enfado alguno. Posiblemente, la inmensa mayoría de ellos ignoraba la sustitución de una imagen por la otra, y sólo pensó en honrar y ver procesionar una vez más a su Patrona.» |