SETEMBRE 2006

 

-14-09-2006: M. J. MORA, «El apoyo de una distinción», diari Información. [reportatge]

«Mañana se cumplen 75 años de la declaración del Misteri como Monumento Nacional, una circunstancia que en la práctica supuso el respaldo definitivo a las representaciones que atravesaban un momento difícil. "La declaración hay que entenderla en las circunstancias del año 31. La República se había declarado en abril y en los meses posteriores hubo un intenso debate porque parte de las fuerzas municipales no querían costear las representaciones al entender que era una fiesta religiosa", explicó Joan Castaño, archivero de la Junta Rectora del Patronato del Misteri, quien asegura que en algún momento, incluso, se planteó la continuidad de las representaciones. "Para proteger al Misteri, posiblemente a instancias de Oscar Esplá que estaba al frente de Junta Nacional de Música y Teatros Líricos, se propuso la declaración que permitiría que el Estado tutelara las representaciones. De hecho, en el decreto de declaración se dice que la organización pasa a la Junta Nacional de Música y Teatros Líricos y luego se conforma lo que sería un primitivo patronato". Sin duda, la medida permitió garantizar la continuidad y proteger al Misteri.

Para María Rosa Verdú, tesorera de la Junta Rectora del Patronato del Misteri, la declaración cobra especial importancia además porque era el máximo reconocimiento que podía otorgarse a un bien inmaterial. "No hay que olvidar que la situación era la que era, en un momento político especialmente delicado y con la existencia de un marcado carácter anticlerical". Verdú destaca el papel que en la declaración jugó Esplá, de quien se dice que fue el que redactó de su puño y letra la proposición. Ya en aquella declaración se hacía mención al reconocimiento universal del Misteri, una cuestión que se refleja en el propio decreto.

En virtud de la declaración como Monumento Nacional, el Estado se comprometió a aportar una subvención periódica que inicialmente es escasa "y que se complementaba con diversas actividades que se organizaban en la ciudad para recaudar fondos, como tómbolas, venta de folletos o actividades culturales". Aquel fue el momento en el que el Misteri comenzó a recibir los primeros reconocimientos y se inició una etapa de cierto florecimiento investigador que se vería mutilado con el inicio de la Guerra Civil y la postguerra. "Aquel trabajo investigador se retoma en el último tercio del siglo XX, un reconocimiento que culmina con la declaración como Patrimonio de la Humanidad de un periodo que se había iniciado en el año 31", afirmó el archivero Joan Castaño.»