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DOCUMENTS DE LA FESTA |
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[325] Ihesus Thema: «In civitate santificata similiter requievi» (Habetur verbum istud oryginaliter Eclesiastici XXIIIº. cº).2
Buena gente, yo tengo de presente de predicar de la fiesta e solepnidat de oy, es de saber de la santa Asunpçión de la Virgen santa María, madre de Dios. E si plaze a Dios, yo piensso que será matheria de grand consolaçión a nuestras ánimas. Mas, primeramente, con grand rreverençia saludemos a la Virgen bendicha, con grand rreverencia diziendo assí: «Ave Maria».
«In civitate santificata similiter requievi» (libro et capitulo sicud dixi). Buena gente, en la gloriosa Asunpçión de la Virgen santa María, madre de Dios, yo fallo çinco condiciones, a semejança de las quales digo que es toda ánima de buena vida que es llevada deste mundo e es enxalçada en la gloria de paraýso. E desta gloria de paraýso fabla el thema, que dize: «En la çibdat santificada yo me soy reposada», assí como la Virgen santa María. Primeramente, digo que la primera condiçión notable que fue en la Asunpçión de la Virgen santa María es que, quando ella avía de passar desta vida mortal a ser ensalçada en la gloria de paraýso, el su Fijo glorioso, nuestro Señor Iheú Christo, le dio espaçio de tres días para aparejarsse, e con el ángel ge lo enbió fazer saber. E el ángel de Dios le dixo: —«Madre de Dios bendicha e gloriosa, catad que vos digo de parte del vuestro glorioso Fijo que de aquí a tres días vos partiredes de aqueste mundo e seredes enxalçada en la gloria de paraýso».3 Agora, buena gente, parat mientes que dize que tres días fueron dados de aperçibimiento. ¿E esto por qué se fizo? Ca çierta cosa es que la madre de [426] Dios bendicha cada año e cada mes e cada semana e cada dia e cada momento era presta e aparejada para yr a la gloria de paraýso. ¿Pues por qué le fueron dados tres días de aperçibimiento? Buena gente, la rrespuesta es ésta: que les fueron dados, a notar que toda persona christiana por santa e perfecta que sea deve tomar tres días de aperçibimiento antes que parta desta vida. E estos tres días de aperçibimiento son éstos: el primero, confessión de boca general e total; el segundo es comunión sacramental; el terçero es la postrimera unçión —ésta es la que se da en el artículo de la muerte. E ves que estos tres días deve cada omne o mugier tomar de aperçibimiento. Primeramente digo que cada un christiano deve tomar este primero día de aperçebimiento, que es confessión general. E bien sabedes que cada christiano o christiana es tenudo de cada año fazer confessión general de todos sus peccados, e esto es en Quaresma. Mas digo que después de la Quaresma, si viene a enfermedat, deve confessar otra vez generalmente. E si es clérigo, cada dia que ha de dezir missa se deve confessar; e si non es clérigo, devíasse confessar cada semana de los pecados que fizo desde que se confessó fasta essa ora. Mas digo que en enfermedat o en peligro de muerte toda persona del mundo, assí rreligioso como clérigo como otro cualquier, se deve confessar generalmente de todos quantos peccados se le podieren acordar, aunque otra o otras vegadas los aya confessados. E esto por muchas rrazones. La primera, por muchos falsos confessores que asuelven maliçiosamente, non aviendo poderío; o otros que absuelven non aviendo poderío por ignorançia. Mas en el artículo de la muerte cada rreligioso o clérigo, por synpre o por ignorante que sea, tiene tan grand poderío como el papa para te absolver. E por esta rrazón cada persona, aunque muchas vegadas aya confessado en su sanidat sus peccados, en aquel estado deve confessar generalmente de todos quantos peccados se le acordaren, aunque los aya confessados. La segunda rrazón es porque si tú, omne o mugier, has ganada bula del papa de absoluçión a culpa e a pena, e la bula dize que te asuelvan in articulo mortis, aviendo dolor e contriçión de todos tus peccados e confessándolos todos por la boca, e por aquella confessión general que fazes, contando en espeçial todos tus peccados, la indulgençia e bula ha lugar para te salvar. Assí que es santíssimo consejo en tal estado tal confessión. Otrossí, por la humildat que la criatura faze, en confessar e dezir e rrepetyr todos sus peccados alcança grand mérito. E catad aquí por qué nuestro Señor Ihesú Christo dio a la su bendicha Madre el primero día, non porque ella lo oviesse mester, mas por nosotros. E por esto dize sant Johan en la su primera canónica: «Si confiteamur peccata [427] nostra: fidelis et iustus est, ut rremitat nobis peccata nostra et emundet nos ab omni yniquitate» (Prima canonica Johannis primo cº.).4 Dyz: 'Si nosotros, buena gente, confessáremos los nuestros pecados claramente —por terribles e feos e malos e suzios que sean—, fiel e justo es el Señor, que nos los perdonará e alynpiar nos ha de toda maldat'. E ves aquí el primero día. El segundo día digo que es comunión sacramental, que toda persona in articulo mortis, después de bien confessado, deve demandar e rresçebir con buena voluntad el santo sacramento del cuerpo de Ihesú Christo. Aunque la persona sea clérigo que aya dicho missa en su vida cada día, quando fuere en aquel estado, diga: —«Traedme aquí al mi Señor Ihesú Christo». E ves qué palabra dezía el nuestro Señor Ihesú Christo en su predicaçión, que levaría a la criatura en desperaçión sy non fuesse bien entendida. Dezía assí: «Nemo ascendit in celum nisi qui descendit de celo Fillius hominis, qui est in celo». (Johannis IIIº. cº.).5 Diz: 'Ninguno jamás sobyrá al çielo sinon aquél que descendió del çielo'. ¿E este quién es? Non otro sino el Fijo de Dios e de la Virgen santa María, que es en el çielo. Agora yo, fablando con Ihesú Christo, digo: —«Señor, sy alguno non sube al çielo synon Vos, que desçendistes del çielo, ¿qué faré yo, mesquino, que nunca fue en el çielo? ¡O, Señor, qué fuerte cosa me dezides!». Buena gente, éste es el entendimiento: que ninguno sube en el çielo sinon Ihesú Christo que desçendiço del çielo. E por esto la ánima del ome o de la mugier quando sale del cuerpo non sobirá al çielo sy non toma a Ihesú Christo con que suba, diziendo: —«Dadme al mi Señor Ihesú Christo, por que la mi ánima vaya travada a él». Assí como leemos de santo Vito, que quando le traxieron el cuerpo de nuestro Señor Ihesú Christo, estando él enfermo, dixo assí: «Ascendat fillius ad Patrem et spiritus meus cum illo qui creavit illum».6 Diz: 'El Fijo de Dios, que está en esta hostia consagrada, suba al su Padre, e el mi spíritu suba con Aquél que lo crió'. Assí que, aunque cada día, omne aya comulgado, deve comulgar in articulo mortis para caminar a paraýso. E ves aquí por qué nuestro Señor Ihesú Christo dio a la su bendicha Madre dos días, non porque ella los oviesse mester, mas por dar a nostros doctrina e enxienplo. El terçero día digo que es la postrimera unción. E este sacramento es muy neçessario en articulo mortis. Primeramente, porque si la persona enferma deve vivir o deve aprovechar en esta vida en buenas obras, por virtud deste sacramento sanará más aýna. Mas este sacramento non sse deve dar synon en el artículo de muerte. E este sacramento es muy bueno, porque sy [428]quedaron algunos relieves de peccados que non confessó por olvido, ca non se puede omne acordar de todos quantos peccados fizo en toda su vida, por virtud de aqueste sacramento todos le son absueltos e perdonados.7 En tanto que la ánima que rresçebiere estos tres sacramentos çiertamente deve omne creer que va a paraýso. E ves actoridat de Santiago: «Imfyrmatur quis in vobis inducat presbiteros ecclesie, etc.» (Jacoby Vº. cº.).8 Diz: 'Si alguna persona entre vosotros es enferma, llamad a los clérigos de la igleia para darle la postremera unçión'. Porque este sacramento, mientra más clérigos son a darlo, más aprovecha. E, assí, que es maravillosa cosa que, si quedaron algunos peccados olvidados, todos le sson perdonados. E ves aquí declarado por qué nuestro Señor Ihesú Christo quiso que fuessen dados tres días de aparejamiento a la su bendicha madre santa María, non porque ella los ovyesse mester, mas porque alguno de nosotros non deve partyr deste mundo syn estos tres días, es a saber syn estos tres sacramentos. E destos tres días fabla la santa Scriptura: «Deus hebreorum vocavit nos ut eamus viam trium dierum, etc.» (Exodi Vº. cº.).9 Diz: 'Nuestro señor Dios de los ebreos nos llamó e dyxo que andodiéssemos esta carrera destos tres días en esta manera que dicha es, sacrificándonos a Dios'. Ca aquestos sacramentos libran la ánima del infierno e aun de las penas de purgatorio. E, por ende, buena gente, aparejad la ánima por estos tres días e podredes dezir, la palabra del thema: «In civitate santificata, etc.» ('En la çibdat santificada yo me só rreposada', assí como la Virgen santa María, esto es a saber en la gloria de paraýso).
La segunda condiçión notable que fue en la Asunpçión de la Virgen santa María es que fueron todos los ángeles santos e los santos apóstoles e otras muchas santas personas, omnes e mugieres e niños e nyñas, todos fueron a la muerte de la Virgen santa María. E assí como ella estava en el su lecho esperando la muerte, estavan enderredor todos los apóstoles leyendo e confortando a la Virgen santa María, diziendo: —«Madre de Dios bendicha, agora seredes en paraýso», e otras palabras semejantes. Assí digo que cada criatura christiana deve procurar que sean santas personas a su finamiento, non parientes carnales nin amigos, nin padre nin madre, nin fijos, nin mugier, nin hermano, nin persona carnal que aya amor carnal. Esto porque non estén llorando, ca le fazen perder la devocçión; mas fazer que esté alguna buena persona spiritual e devota que diga oraçiones e dé confortamiento a la ánima. Ca, buena gente, muchas ánimas de omnes e [429] de mugieres son condepnados al infierno por aquellos lloros, porque quando el homne está assí que sse quiere finar, si es ende la mugier, que es fermosa e él la quería mucho, desque la vee estar llorando delante, diziendo muchas vanidades, cata que el omne, como avía en aquel estado pensar en Dios, pienssa en las cosas que su mugier está diziendo. E esso mismo los fijos e los hermanos e el padre e la madre. E assí le fazen olvidar a Dios e tornar el coraçón al mundo, e non se le mienbra de Dios nada. Assí que las tales personas enbargan la ánima, que non puede pensar spiritualmente. En tanto que por estas tales ocasiones muchas ánimas son condepnadas en el infierno. E por esto devían apartar en aquel estado la mugier e los fijos en otra casa e non dexarlos estar allý, sinon a algunas buenas personas devotas, que le estén diziendo: —«Amigo, pensad en Dios e en la Virgen santa María, pedyéndoles que por su misericordia vos quieran resçebir la ánima». E diziéndole otras muchas santas palabras. E, assí, buena gente, tomad el enxienplo de la Virgen santa María, que santos e santas le estavan enderredor del lecho confortándola e faziendo oraçión. E assí devíades vosotros fazer, poniéndole delante la cruz e confortándolo e consolándolo. Ca quando un cavallero entra en canpo con otro, mester es que aya algún confortador que le dé esfuerço. Pues, buena gente, mayor mester lo ha la ánima, que está en tal estado, que se ha de ver en canpo de batalla con muchos e infinitos diablos. E por esto avemos enxienplo en la Virgen santa María. E la tal ánima assí confortada podrá dezir la palabra del thema, diziendo: «In civitate santificata, etc.». 'En la çibdat santificada yo me soy rreposada', a semejança de la Virgen santa María. ¡O, buena gente, e quánto aprovecha aquesto! E dezir vos he un fermoso miraglo, al qual yo fue presente assí como ssoy agora aquí, e lo vi por estos mis ojos. Puede aver XXX e dos o XXX e III años que en la çibdat de Valençia del Çid era un omne mucho pecador, e syngularmente de peccados de soberbia e de luxuria e de blasfemia. E fue enfermo e vino a la muerte. E por quanto era era homne onrrado, llamaron a algunos omnes rreligiosos que estodiessen con él. E como él estava en el lecho, poníanle la cruz delante, segúnd que es costunbre en aquella tierra. E como le ponían la cruz delante, diziéndole: —«Hermano, menbradvos de la passión de Ihesú Christo», e él començava de rrenegar e cresçia más en su malignidat, según que lo avía acostunbrado en su sanidat. E catad que aquí estavan muchas buenas personas, entre las quales era un rreligioso, que es oy día vivo, e movido de conpassión, veyendo que aquella persona se condepnava e se yva a perdiçión, fyncó las rrodillas en tierra e con grand devoçión e lágrimas delante un oratorio que ende estava con una lámpara muerta, e fizo oraçión, diziendo: —«Señor Ihesú Christo, pídovos por merçed que esta ánima deste omne non sea [430] condenpnada». E como esta persona era de buena vida, Dios quísola oýr. E tornó a dezir: —«Señor, pídovos por merçed que, si por mi rruego avedes alunbrado aquesta ánima, que me mostrades si lo avedes fecho e en señal, Señor, querades alunbrar aquesta lánpara que está en esta casa obscura». E súbitamente luego desçendió un rrayo de fuego del çielo e alunbró la lánpara. E allí vido que Ihesú Christo lo avía oýdo. E fuesse para el omne, e díxole: —«¿Cómo vos va?». E él dixo: —«Muy bien, graçias a mi Señor Dios». E este omne tornó después en grand arrepentimiento de sus pecados e con grand contriçión e devoçión tomó todos los sacramentos. E fynó e fuesse a paraýso, según yo creo.10 E por esto, buena gente, assí devedes vosotros sienpre fazer. E por esto dize la santa Escriptura: «In rrequie mortuy requiescere fac memoriam eius et consolare illum in exitu spiritus suy» (Eclesiastici XXXVIIIº. cº.).11 Diz: 'En la folgança del muerto fazed rreposar la su memoria e consoladlo en la salida del su spíritu'. Muchos omnes e mugieres son que en su vida non han memoria nin se acuerdan de sus peccados, mas antes, quando se van a confessar, dizen al confessor: —«Padre, preguntadme, ca yo non me acuerdo de quantos peccados he fechos». Pues yo te digo que a la ora de la muerte el diablo dirá quántos peccados tú has fechos en cualquier manera que los ayas fechos. E pues, buena gente, traed a la memoria los peccados si vos queredes arrepentir e confesadlos e ser vos han perdonados. E, assí, buena gente, tomad enxienpro de la Virgen santa María.
La terçera condiçión notable que fue en la Asunpçión de santa María digo que nuestro Señor Ihesú Christo fue con ella personalmente, ca desçendió del çielo con quantos santos e santas eran en él. E quando vio que la Virgen santa María, su madre, avía de partir deste mundo, dixo: —«Vosotros, ángeles e archángeles e todos los otros, andat acá conmigo e vernemos con la mi madre, que agora deve partyr del mundo». En tanto, que aquel día el çielo fue vazío por venir a rresçebir a la Virgen santa María. E nuestro Señor Ihesú Christo, assí como ella estava en el su lecho, dezía: —«Veni, electa mea, et ponam in te tronum meum, quia concupivit rrex especiem tuam».12 Diz: 'Ven acá, la mi escogida e amada mucho, e poner te he en el mi asentamiento, porque ya es cognosçida la tu nobleza e cobdiçió el rey la tu fermosura'. E la Virgen bendicha santa María, assí como estava, rrespondió: [431] —«Paratum cor meum, Deus, paratum cor meum; cantabo, et psallam in gloria mea».13 Dize: ' Sennor, el mi coraçón aparejado es, e catad aquí la mi ánima'. E assí, como nuestro Señor Ihesú Christo salió de su vientre syn ella sentyr dolor, assý syn dolor e syn manzilla rressollando vino la su ánima en los braços del su mucho amado e dulçe Fijo, nuestro Señor Ihesú Christo. ¡E catat qué honrra tan maravillosa fue aquésta! Agora, buena gente, yo non digo que esta onrra sea ygual, mas semejante, en cada ánima bendicha quando parte deste mundo. Ca, buena gente, nuestro Señor Ihesú Christo viene a cada ánima santa en una de dos maneras: o personalmente o presençialmente. E ves actoridat: «Et si abiero, et para vero vobis locum: iterum venyam, et accipiam vos ad meipsum, ut ubi sum ego, et vos ssitis» (Johannis XIIIIº cº.).14 Diz: 'E si yo fuere, a vos aparejaré logar, otra vez verné a tomar vos he a mí mismo, por que onde yo ssó vós seades'. Esto es: si yo fuere, aparejar vos he el lugar de paraýso; mas enpero a la muerte a vos tornaré e levar vos he en mi conpaña. Assí que paresçe que a la muerte a cada ánima christiana de buena vida viene Ihesú Christo. ¿Mas cómo? Digo que a algunos viene personalmente e a otros digo que viene presençialmente. E a la Virgen santa María vyno personalmente. E assí digo que viene a otras personas santas. Mas, a lo menos, a todos digo que viene presençialmente, que se muestre más claramente que non paresco yo agora a vosotros. E esso mesmo vienen algunos ángeles e santos del çielo a aconpañar la ánima. E la ánima bendicha, que lo siente, que ya siente la presençia de los ángeles. E quando alguna santa ánima deve passar de aquesta vida, catad que el ángel bueno que era guarda de aquella ánima va a paraýso a nuestro señor Ihesú Christo, aunque Él lo sabe, mas dize: —«Señor, tal criatura ha fecha muy santa vida e sabed que está a la muerte». E luego dize Ihesú Christo a sant Miguiel: —«Ve e toma tantos ángeles e ve por aquella ánima que me ha servido tan bien e ha vivido en santa vida». E quando el ángel de Dios assí va, dízenle los niños e las niñas ygnorantes e pregúntanle diziendo: —«Ángel de Dios bendicho, ¿e avedes visto allá a mi padre o a mi madre?». E dize: —«Catad, que agora está vuestro padre o vuestra madre a la muerte». E los niños e las niñas, desque los oyen, luego van a Ihesú Christo, e dizen: —«Señor, nuestro padre o nuestra madre está a la muerte; e pues enbiades por él, mandat que vayamos nosotros con los ángeles por él e aconpañar lo hemos». E nuestro Señor Ihesú Christo mándales que vayan a la muerte del buen padre o de la buena madre. [432] ¡O, qué gloria e qué plazer devría ser aquello, buena gente, que quando la ánima sale del cuerpo, que verá lugo los ángeles! Ca el cuerpo e la carne enbargan la ánima, que non puede ver los ángeles. Mas como la ánima sale de la carne, luego abre los ojos e dize a sant Miguel e a los otros ángeles: —«¡Ángeles de Dios, bendichos vós seades, bienvenidos!». E esso mismo a los fijos dize: —«¡O, mis fijos bendichos, seades bienvenidos!». Por esto dize la santa Scriptura: «Ecce quomodo conputati sunt inter fillios Dei, et inter santos sors illorum est» (Sapiencie V cº.).15 Diz: 'Catad cómo son contados e conparados entre los fijos de Dios e entre los santos e en la su conpañía es la suerte dellos'. E tal ánima como ésta puede bien dezir el thema: «In civitate santificata, etc.». Dyz: 'En la çibdat santificada yo me soy rreposada a semejança de la Virgen santa María'.
La quarta condiçión notable que fue en la Asunçión de la Virgen santa María es que, como la ánima de la Virgen santa María fue salida del cuerpo, lugo Ihesú Christo la tomó en sus braços, assí como ella lo tenía a Él quando era niño, que lo tenía en sus braços e lo besava. Assí Ihesú Christo tomó la ánima de la su bendicha madre en sus braços e besávala e abraçávala con tanta gloria e con tantos cantos de aquella corte çelestial, que non se pueden dezir. E maravillávansse los ángeles, e dezían unos a otros: «Que esta ista que ascendit de deserto, deliciis afluens, enyxa justa dilectum suum?» (Ecclesiastici Vº. cº.).16 Diz: '¿E quién es ésta tan santa criatura que sale del desierto e es llevada en los braços de Dios?'. E respondían los otros ángeles: «Hec est que nesçivit thorum in delicto habebit fructum in respectione animamarum santarum» (Sapiencie IIIº. cº.).17 Diz: 'Aquésta es la en que jamás non ovo peccado nin desfalleçimiento e ovo fructo de salvación a las ánimas'. Agora, buena gente, yo digo que semejantemente —non dygo igualmente— sube la buena ánima christiana quando sale del cuerpo. Buena gente, ¿avedes visto quando pyntan a la Virgen santa María cómo la levantan los ángeles e paresçe que la levantan arriba e otros ángeles van cantando? En esta manera lievan los ángeles la bendicha ánima. E la ánima va tan vergoñosa assí como una novia quando la lievan a missa, que con la honrra tan grande que le fazen va muy vergoñosa, assí la ánima santa quando parte deste mundo con aquellos cantos tan exçelentes e tan maravillosos va vergoñosa. E assí dezía Ihesú Christo a un omne pobre que era en este mundo que era pobrezillo e andava demandando las limosnas por las puertas, éste por muchos ángeles fue llevado al çielo.18 E esto podríades dezir de cada ánima bendicha. [433] Mas catad que vos dyré que, por el contrario, quando una ánima de un ome o de una mugier está en grand soberbia e non sse quiere omillar e está en grand avariçia e non quiere rrestituyr los tuertos, nin se quiere emendar nin fazer penitencia, nin quiere perdonar muerte de su padre o de fijo o de hermano, o está en mala vida, la tal ánima luego siente la condepnaçión que le está aparejada. Assí como el ladrón que está en la cárçel, que quando siente venir el juez a dar sobre él la sentençia, syente grand pena e grand dolor; assý, buena gente, catad la ánima de perssona que se non quier emendar: al tienpo de la muerte vienen más de çient mill millones de diablos. E la ánima, desque lo siente, rabia por non salyr del cuerpo. E ellos fázenla salyr por fuerça. E en saliendo, infinitos diablos e demonios le echan la cadena a la garganta e la lievan al infierno. E non cantando, mas va llorando e con grand rroýdo, batiéndola e atormentándola. E la mesquina de la ánima echa vozes e non le vale la cosa. ¡Hay, buena gente, ca ésta non va mesurada como novia, mas va amarga e desaventurada! En esta muerte va la ánima de la persona que faze mala vida en este mundo. E ves aquí actoridat de la santa Scriptura: «Quy errat a via doctrne etc.» (Proverbiorum [XXI] cº.).19 Dize: 'Omne o mugier que errare de la vía e de la carrera de la buena doctrina, —que es penitencia, la qual mostró Ihesú Christo—, en la prissión e çepo estará de la muerte'. Mas, buena gente, por grandes e terribles peccados que ayades fechos, non devedes desesperar, mas confessarlos e fazer penitençia dellos e aver firme e çierta confiança que Dios vos dará la su gloria. Mas quando verná la muerte de los que el contrario desto fizieren, morarán en la conpañía de los gigantes. ¿E sabedes qué quiere dezir gigantes? Diablos. E por esto dize nuestro Señor Ihesú Christo: «Penitenciam agite, apropinquabit enim regnum celorum» (Mathey IIIIº. cº.).20 Diz: ' Fazed penitencia e allegar se ha a vos el rreyno de los çielos'. E tal persona como la que esto fiziere podrá decir la palabra del thema: «In civitate santificata similiter requievi». Diz: 'En la cibdat santificada yo me ssoy reposada ansí como la Virgen santa María'.
La quinta e postremera condiçión notable que fue en la Asunpçión de la Virgen santa María es que fue muy gloriosamente rresçebida en el çielo. Bien sabedes, buena gente, que quando alguna rreyna nuevamente es rresçebida en una çibdat qué honrra les fazen e qué fiesta tan maravillosa. Assí, buena gente, en el çielo que ha nueve plaças. E assí lo dize sant Johán en el Apocalipsi: «Et platee civitatis aurum mundum tanquam vitrum, etc.» [434] (Apocalipsis XXIº. cº.).21 Diz: 'Las plaças de aquella çibdat de paraýso son de oro linpio que rretunbra como vidrio'. E como la Virgen santa María entró en la primera plaça, ¿quién podría dezir la fiesta e la honrra que le fue fecha? E desta guysa e manera en las otras plaças. E después que fue a los pies de la santa Trinidat, nuestro Señor Ihesú Christo assentósse en su cáthedra e coronó a la su bendicha madre. E todos los ángeles cantavan estonçes a altas vozes: «Te, Deum, laudamus». E los santos de la yglesia cantavan: «Beata es, Maria, virgo Dey genitrix, que credidisty Domino; perfecta sunt in te que dicta sunt tiby; ecce exaltata es super choros angelorum».22 Diz: 'Bienaventurada sodes vos, Virgen santa María, porque son conplidas en vos todas las cosas prometidas, e que estades ya al costado derecho el vuestro Fijo'. Agora, buena gente, yo digo que aquesta condiçión quinta es en cada ánima buena non ygualmente, mas semejantemente. Ca quando entra la bendicha ánima en el çielo, que la lievan los ángeles cantando, luego llegan a sant Pedro, que está por portero de las ánimas, e sant Miguiel de los ángeles, e bésalos e abráçalos. E assí como la ánima entra en aquella onrra, las ánimas que están en paraýso dizen: —«Alguna ánima santa viene agora». ¡O, buena gente, e qué alegría fazen, diziendo: —«¡O, bendicha criatura, qué buena fue la ora en que te arrepentiste e buena fue la penitençia que tomeste!».23 E assý va por todas aquellas plaças. E después pónenla en la primera plaça o en la segunda, según la vida que en este mundo fizo. E ves actoridat de nuestro Señor Ihesú Christo: «Dico vobis quod gaudium est in celo super uno peccatore penitenciam agente, etc.» (Luche Vº. cº.).24 Diz: 'Yo vos digo que grand gozo e alegría es fecha en el çielo quando alguna persona peccadora se convierte e faze penitençia' e llora en este mundo sus peccados, dándose alguna aflicçión. E mucha más alegría se faze quando la tal ánima va a paraýso. E estonçe puede bien dezir la tal ánima la palabra del thema: «In civitate santificata similiter rrequievy». Diz: 'En la çibdat santificada yo me ssoy rreposada', a semejança de la Virgen santa María. [435] Agora, buena gente, ya vos he declarado cómo Dios nos ha demostrado qué tal es la onrra e la fiesta que se faze a cada ánima de persona por estas çinco condiçiones notabes de la Asunpçión de la Virgen santa María. E por esto, buena gente, Dios por la su acostunbrada piedat nos dexe a todos fazer tales obras, por que a la ora de la nuestra muerte cada uno de nosotros merescamos yr a la gloria de paraýso. Amen.
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* Pedro M. CÁTEDRA (ed.), Sermón, sociedad y literatura en la Edad Media. San Vicente Ferrer en Castilla (1411-1412), Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León, Salamanca, 1994, p. 425-435. [N. de la Redacció: l'editor pren com a base el ms. RAE 294 (f. 90v-96r); s'han eliminat les notes d'aparat crític] 1 Sermón predicado el día de la Asunción de la Virgen, sábado 15 de agosto de 1411, muy probablemente en la villa de Illescas. 3 Es muy probable que el predicador siga de cerca el relato de la Legenda aurea, seleccionando las partes que le parezcan más convenientes. Compárese Giacomo de VARAZZE, Legenda dorada (José M. Macías trad.), I, Alianza, Madrid, 1982, p. 477b. 6 Para el origen de este ejemplo de Hugo de San Víctor, véase la sección de exempla. [Ejemplo o milagro de Hugo de San Víctor, que cuando estaba expirando, al traerle la hostia y pronuciar las últimas palabras pidiendo la ascensión de su alma al cielo la hostia consagrada se elevó. RAE 294, 15, fol. 92r. Contexto y aplicación: Necesidad de la comunión para ascender al paraíso. Otras versiones: Opera III, p. 391. En ésta se atribuye a Hugo de San Víctor el suceso. Referencias y otros testimonios. TUBACH, nº. 2691. Dialogus miraculorum, IX, p. 43; GOBI, nº. 365 (cf. nº. 480); Recull, nº. 267; SÁNCHEZ DE VERCIAL, nº. 154; VITRY (FRENKEN), nº. 7; VITRY (GREVEN), nº. 7. El exemplum se encuentra también en ANTONINO DE FLORENCIA, Historiae III, tít. XVIII, cap. I. Tal como lo usa aquí san Vicente, este exemplum queda muy incompleto con relación a las versiones conservadas y que se citan, pues, en realidad, se narra que, a punto de expirar, Hugo de San Víctor (en otras versiones Mauricio de Sully) reconoce milagrosamente que le quiere dar a comulgar una hostia no consagrada.] 7 En la versión latina se expresa la fuente de esta afirmación penitencial: «ut dicunt Doctores super 4. Sent. Dist. 23» (Opera omnia... studio ac diligentia fratrum Predicatorum Regii Valentini Conventus, 3 vols., Valencia, 1693-1695: III, p. 391). 9 Ex 5, 3 («Deus Hebraeorum vocavit vos, ut eamus viam trium dierum in solitudinem, et sacrificemus Domino Deo nostro»). 10 Este milagro autobiográfico no figura en las otras versiones del sermón asuncionista. 12 Es un responso que se recita en varias festividades, entre ellas en la Asunción (Renato-Joanne HESBERT, Corpus Antiphonalium Offici, IV. Responsoria, Versus, Hymni et Varia, Herder, Roma, 1970, nº. 7825). 13 Ps 107, 2. También figura entre los responsos (véase HERBERT 1970, nº. 7350). 14 Io 14, 3 («Et si abiero, et praeparavero vobis locum: iterum venio, et accipiam vos ad meipsum, ut ubi sum ego, et vos sitis»). 18 Lc 16, 22. Se refiere a la parábola de Lázaro. 19 Prov. 21, 16 («Vir qui erravit a via doctrinae in coetu gigantum commorabitur»). 22 De una antífona de la fiesta de la Asunción: «Beata es, Virgo Maria Dei Genitrix, quae credidisti Domino, perfecta sunt in te quae dicta sunt tibi a Domino, ecce exaltata es super choros angelorum, intercede pro nobis ad Dominum Deum nostrum» (Renato-Joanne HESBERT, Corpus Antiphonalium Oficii, III. Invitatoria et Antiphonae, Herder, Roma, 1968, nº. 1566). 23 En el texto latino se respeta la forma hímnica: «Propter hoc in prima Herarchia cantatur anime transeunti: Felix dies, felix hora, felix tempus, felix mora, in qua peccata dimisisti» (Opera III, p. 394). Véase, más adelante, en el sermón 30, donde se aprovecha este himno más extensamente. |