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PARTE SEGUNDA |
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Notas y trasuntos de
material publicado para
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[29] Años ha, en 1896, D. Alfonso Herrera y Chessianova, ilustre Académico y publicista, dió a conocer, por la Tip. de S. Francisco de Sales, Madrid, P. de la Alambra, 1.—Bol. de la Soc. Esp. de excursiones, una primera ed. a mi entender, del ya famosa «Auto lírico-religioso en dos actos, representado todos los años en la Parroquia de Santa María los días 14 y 15 de Agosto», y, en el brillante Prólogo-introducción que ilustra la publicación, no del todo correcta, debido ello a muchas causas, tuvo la humorada, seguramente, de calificar nuestro grandioso Drama lírico-litúrgico, de Farsa religiosa, expresión dolorosísima para muchos de nosotros, que si bien, no por suficiencia, al menos por el respeto que en todo tiempo nos ha merecido la reverente obra, cuyo calificativo hubo de lograr singular protesta; y el valiente que sacó la cara dispuesto a rompar una caña con el autor de tamaño ultraje, fué el osado cronista pigmeo, cuya retirada vida y platónica labor, solo ha servido para repicar fuerte, gratis et amore, y que sepan y [30] entiendan los visitantes, que Elche fué siempre grande, pero, de mucho antes que le dieran fama, la fenomenal palmera del curé Castagnó, y, la no menos, fenomenal «Damme d'Elche». La extraña palabreja motivó algunas cartas que vieron la luz pública, gracias a la amable acogida que merecieron al Sr. Director de «La Correspondencia Alicantina». Han transcurrido 37 años: lapso que hunde con exceso en el pasado, aquel estudio crítico; más hoy, que gracias al ilustre y entusiasta Maestro, nuestro comprovinciano D. Oscar Esplá, la Festa parece renacer, para cuyo motivo, es solicitado el folleto del Sr. Herrera a falta de otro que nos dé a conocer la parte musical de la Consueta, por cuanto el del honorable Maestro Don Felipe Pedrell, de 1901, en francés, apenas si es conocido en la localidad. Perdona, querido paisano, el remache, y pasa de largo si tienes presente aquella publicación. ___________________ CARTA ABIERTA ______________ La Fiesta de Agosto en Elche Sr. D. Adolfo Herrera Madrid Muy Sr. mío y amigo de toda mi consideración y respeto: He recibido los ocho ejemplares de la edición que de nuestra famosa Festa se ha dignado Vd. regalarme, los que, excepto uno, he repartido entre los amigos. El agradecimiento que debemos a Vd. los hijos de Elche, los amantes de nuestras glorias literarias, no tiene límites, por haber dado a luz una joya artística de tan singular valía y tan poco estimada cuanto menos conocida por todos los aficionados a este género de composiciones lírico-dramáticas. Lástima, que el aplauso no pueda extenderse al artículo portada que Vd. ha publicado en el elegante folleto cuyas páginas guardarán las armoniosas notas de la brillante Festa, admiración de propios y extraños y, el más hermoso florón de nuestra literatura levantina. Y digo lástima, porque nin-[31]guna de cuantas personas han tenido ocasión de admirar nuestra célebre partitura, la han clasificado en el humildísimo rango que Vd., mi respetable y docto amigo, acaba de colocar con mano firme y opinión propia. Permítame Vd. pues, Sr. Herrera, que levantando mi humilde voz, de entre los millares de illicitanos, que solo tenemos palabras de gratitud, para alabar, al que de una manera tan liberal, acaba de darnos una prueba de estimación, dando a la estampa nuestra mejor joya lírico-religiosa, me atreva a hacerle algunas observaciones hijas de mi buen deseo, porque el famoso drama sacro-lírico, que se representa anualmente en nuestra ciudad, sea clasificado como se merece y, distinguido entre todos los que, ni aún teniendo su parte lírica, existan en España. De Farsa religiosa califica Vd. la Festa de Elche: Calificativo duro e inexacto. Duro, porque hiere en lo más vivo los sentimientos religiosos de este pueblo amante de su Patrona, sin ser fanático, porque claro es, que sin el símbolo y la representación figurada de los grandes misterios que encierra nuestra religión, sería difícil, por no decir imposible, su comprensión a las gentes sencillas. E inexacto, porque tratándose de una composición lírica de tan sobresaliente mérito, en la que todos sus personajes dicen sus papeles cantando, para lo que se exige tengan buena voz los elegidos para el desempeño de las diferentes partes de la obra. En Valencia aún tienen lugar representaciones de los famosos milacres de San Vicente, pequeños dramas o farsas, que como los momos y los juegos de escarnio, escritos para hacer reir, tantas reminiscencias nos guardan de la antigüedad pagana. Inexacto, digo, porque en la artística clasificación, que se ha convenido en dar a las obras del humano ingenio, creo merece lugar más elevado, el grandioso drama lírico, en dos actos, que se representan en dos diferentes sesiones y teniendo por escenario la majestad de un no pequeño templo católico, y por principales ejecutantes, artistas de reconocido mérito y distinguidas facultades para el canto y entre los cuales se cuentan algunos sacerdotes y por asistentes, a toda una Corporación municipal que presta su eficaz protección, para que no caiga en el olvido la representación del famoso Auto que de ninguna [32] manera se avendrían a ello, si fuera una farsa ridícula e indigna de ser representada en aquel lugar, tan constantemente visitado por multitudes entusiastas, formadas por gentes forasteras en su mayoría, entre las que nos honran distinguidas inteligencias, que unánimes y conformes, conceden a nuestra célebre Festa, un título algo más sobresaliente, que el que Vd. ha escogido para su clasificación. Inexacto, repito, porque el drama en cuestión no hace reir, (como puede hacerlo una farsa), por lo menos, a los que sentimos aún en nuestro pecho latir el sentimiento religioso con la inmarcesible pureza que se ha de tener para defenderse de la «crítica infundada, la crítica ignorante de aquellos que, constituidos por sí en autoridad, no conocen más Edad que la suya, que ja conseguido que desaparezcan de nuestras costumbres, recuerdos análogos a la Festa de Elche, desapareciendo con ellos, tradiciones gloriosas, necesarias a la vida moral y que todos los pueblos cultos procuran conservar su pureza», como Vd dice en su artículo citado. Pues bien, Sr. Herrera: de estas críticas infundadas es de lo que procura defender nuestra famosa composición litúrgica, el más humilde admirador de nuestras tradiciones gloriosas, sintiendo infinito carecer de dotes suficientes para ello. Pero yo creo, que alguna diferencia entre esto y aquello; entre esta muy hermosa composición, como hace pocos días la llamó D. Sinesio Delgado, y las breves representaciones, puramente dramáticas, denominadas farsas, que aun hoy se conservan en muchos pueblos de estos contornos. Y ahora, para terminar, permítame Vd. la transcripción que de la acepción de la palabra ópera hallo en el Diccionario enciclopédico (actualmente en publicación), ese rico monumento bibliográfico que tanto nos honra, en el que pluma autorizada sin duda, ha escrito lo siguiente que nos viene a maravilla. «OPERA.— La ópera en España: Es creencia bastante general, la de que el género lírico dramático, o sea la ópera, no era conocido en nuestro suelo antes que vinieran a traérnoslo los italianos, a principios del siglo XVIII bajo los auspicios de la dinastía borbónica, recién establecida en nuestra nación. Error es éste que se desvanece fàcilmente con solo emprender una rápida excursión por el vasto campo de nuestra historia artístico musical. [33] «Sabido es que en la Edad Media se representaban, cantaban y bailaban en las principales iglesias de España,1 dramas litúrgicos, especie de Operas, exornadas con gran lujo de trajes y apariencias; en una palabra, con todo el aparato o atrezzo conveniente. En prueba de ello, el Maestro Barbieri conservaba en su copiosa y selecta librería, una de esas obras, la cual viene cantándose desde el siglo XIV en dialecto valenciano en la iglesia de Elche, los días 14 y 15 del mes de Agosto cada año: es toda cantada y consta de dos actos en que intervienen los personajes siguientes. La Virgen María, un Angel, San Pedro, las Marías, coro de Angeles, coro de Apóstoles y coro de Judíos; y para que en esta verdadera ópera religiosa no falte ninguno de los elementos teatrales o de espéctaculo que adornan a la ópera profana de nuestros días, hasta se coloca en el templo una gran máquina o tramoya que sirve para el descenso del Angel y la elevación de la Virgen hasta la altura del cimborrio». PEDRO IBARRA Y RUIZ Elche 30 de Noviembre de 1896. (Publicado en «La Correspondencia Alicantina» de 2 de Diciembre 1896). ___________________ CARTA ABIERTA «Señor Director de «La Correspondencia Alicantina». Muy Sr. mío y distinguido compañero: En el número de su ilustrado periódico correspondiente al día 2 de este mes, he leído un artículo que mucho agradezco, dirigido a mí, y en el que a vuelta de elogios inmerecidos se censura injustamente el nombre de Farsa religiosa dado por mí, al magnífico poema sacro que se representa todos los años en Elche los días 14 y 15 de Agosto. Muy breve voy a ser en mi contestación, y aún dentro de esta brevedad, ocuparán la mayor parte de estas cuartillas escritos de eminencias literarias que a todos nos sirven de modelo y de enseñanza provechosa. [34] Me dice el articulista: «De Farsa religiosa califica Vd. la Festa de Elche; calificativo duro e inexacto...» La obra que todos consultamos para aprender el verdadero significado de las palabras, es el Diccionario de la Academia española: pues en la última edición publicada en esta corte el año 1884, dice: «Farsa. Nombre dado en lo antiguo a poemas dramáticos de uno u otro género y de mayor o menor extensión». Como no expresa si el poema ha de ser recitado o cantado, si ha de tener un acto o más, los comprende todos y es claro que el de Elche encaja perfectamente dentro de la definición. Más concreta aún el caso otra publicación de la misma Academia. «Farsas y Eglogas, al modo y estilo pastoril y castellano, fechas por Lucas Fernández Salmantino. Edición de la Real Academia Española. Madrid Imprenta Nacional, 1867.» El prólogo de esta obra es de mi inolvidable amigo D. Manuel Cañete, y como cosa suya, dice mucho y bueno relativo a estos asuntos. Lucas Fernández escribía en una época que nos interesa en este caso, pues era coetáneo de Juan del Encina, menos conocido que él y muy digno de figurar a su lado. Pues bien, hacia el fin de su libro, puede verse una pieza con este título: «Auto o farsa del nascimiento de Nuestro Señor Jesucristo, fecha por Lucas Fernández... cantado y baylado el villancico, en fin, escrito en canto de órgano.» Y aquí tenemos ya un AUTO o FARSA de carácter religioso, con música... Después de esto debiera de dar por terminada mi tarea, porque seguir citando textos y más textos, sería cansado para nuestros lectores y no haría más que repetir pruebas tan contundentes como las dichas. Sin embargo, no puedo resistir la tentación de publicar algunas de las cartas que tengo en mi poder, relativas a este punto, de sabios académicos, y ahí van:
Querido Adolfo: He leido la Festa de Elche, que ha publicado Vd. en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones. La idea de V. merece toda clase de plácemes y elogios. Me parece [35] que ha prestado V. un gran servicio a las artes y a las letras. Me alegro también que haya tenido V. la buena ocurrencia de darle el nombre de Farsa, que es el nombre clásico e histórico que se daba en lo antiguo a los poemas dramáticos, sobre todo a los que se representaban en las iglesias, según resulta de la traducciones provenzales, que hubieron de ser evidentemente las que dieron origen a la Festa de Elche, con tan buen acuerdo reproducida por V. para popularizrla. Queda de V. siempre su amigo que lo abraza VICTOR BALAGUER
Sr. D. Adolfo Herrera. Mi querido amigo: El hombre que hoy escribiera un drama religioso y lo titulara Farsa, cometería una irreverencia y una impropiedad. Pero el que publica un auto religioso, y no ya en la portada sino en el texto de la noticia conque lo ilustra, le dá entre otros varios nombres genéricos, el de Farsa, que era el más usado en la época a que la obra pertenece, no hace más que ajustarse a la propiedad de la lengua que se hablaba en España, cuando Lucas Fernández escribía y publicaba su AUTO o FARSA del Nascimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Es de Vd. afectísimo amigo que le abraza, FEDERICO BALART
En otra carta autógrafa de D. Marcelino Menéndez Pelayo: «El nombre de Farsa aplicado a representaciones religiosas es antiguo y autorizado y está conforme con el origen de la palabra espístola (farcita o farsita»). Crea V., Señor Director, que mi ánimo no ha sido rebajar ni el calificativo ni la importancia literaria que la festa de Elche tiene, antes por el contrario; careciendo de palabras bastantes para su encomio, acabé por publicarla íntegra, pero dándola el verdadero nombre que tenía en la época en que fué escrita, nombre que quizá no todos han sabido interpretar literariamente. Pedone esta molestia a su nuevo amigo y compañero que besa su mano.— ADOLFO HERRERA Madrid 5 de Diciembre de 1896. (Publicado en «La Correspondencia Alicantina» de 9 de Diciembre de 1896). ___________________ [36] La lectura de esta carta y el conocimientode las autorizadísimas opiniones que en ella se publican, obligáronme a profundizar el tema, estuadiando el asunto detenidamente en los clásicos y procurando interpretar, literariamente, el nombre de Farsa religiosa conque el Sr. Herrera ha clasificado con tanta ligereza nuestro gran «Consueta». Producto de mi modo de apreciar esta obra de arte, es el escrito que va impreso a continuación y que no mereció réplica por parte del distinguido publicista. ___________________ OTRA CARTA ABIERTA ______________ La Fiesta de Agosto en Elche
Elche 15 Diciembre 1896. Señor Director de «La Correspondencia Alicantina». Muy señor mío y de toda mi consideración: Ante todo doy a usted mil gracias por haber dado cabida en su ilustrado periódico a mi primera CARTA ABIERTA escrita al calor que en mí produjo la lectura de un bien escrito artículo de presentación ante los doctos, por el distinguido académico, erudito escritor y hábil anticuario Sr. D. Adolfo Herrera, del magnífico drama litúrgico del Tránsito y Asunción de Nuestra Señora, que se representa anualmente en la iglesia mayor de ésta, los días 14 y 15 de Agosto. Honrado inmerecidamente, por una tan cumplidísima contestación como la que ha visto la luz en su diario del 9 de los corrientes, la que avaloran ilustres y distinguidísimas firmas, y cuya deferencia para conmigo por el autor del artículo, a quien quedo muy obligado, es señal evidentísima del aprecio con que me distingue, faltaría a un deber de cortesía, no haciendo públicas estas demostraciones de satisfacción y orgullo, exponiendo a la par, algunas dudas y recelos que me asaltan, respecto a la verdadera denominación del célebre AUTO que nos ocupa. No olvido, señor director, que la índole de su apreciabilísimo diario, no es a propósito para la publicación de extensos estudios acerca de determinadas materias, máxime en las cuales todos estamos pendientes de los [37] sucesos, prósperos o adversos que se desarrollan en nuestras colonias y que de una manera tan interesante han de ocupar las páginas de nuestra historia contemporánea. Comprendo, que si mi primer carta obtuvo favorable acogida en las columnas de su periódico, esta misma facilidad, clarísima muestra del alto y merecido aprecio con que usted distingue a un hábil periodista (y dentro de poco algo más), y cariñoso y común amigo nuestro, debiera atarme las manos para no reincidir en la petición de que publique, si a bien lo tiene, el presente estudio, tanto más, cuanto que, tratándose de la Festa d'Elig, monumento literario de inapreciable valor por sus cualidades intrínsecas y condiciones de singular joya lírico-dramática que la avaloran, enalteciendo su existencia y representación no solo a Elche, si que también a toda esta provincia, y más aún, a España entera. Conviniendo en gran manera para dejar bien sentado este punto para lo porvenir, porque tratándose de una función religiosa y altamente ajustada a los preceptos que sobre la materia rigen, cualquier mala interpretación por el vulgo, pudiera ocasionar en plazo breve tal vez, la desaparición del tablado, de nuestra estimadísima Festa, originándose fatales consecuencias, por muchas razones, para esta localidad y que estoy segurísimo, que de haberlo previsto así el erudito autor de la publicación del Consueta, hubiera dado otro nombre más apropiado a nuestro poema, ensanchando el círculo de sus investigaciones bibliográficas a regiones que, si bien están algo separadas del cerebro de España, guardan sin embargo para el anticuario, luminosos destellos que le permitan aproximar sus exploraciones en busca de la verdad histórica, pudiéndose con ello emitir juicios más acertados sobre cosas no bien conocidas, conviniendo, digo, señor director, a esta población, que, para hacer ver a ciertas personalidades, que la Festa de Elche no es, ni literariamente ni de ningún modo, según el cristal conque vemos los miopes ciertas cosas, una farsa religiosa, acoja usted con benevolencia estas cuartillas. Por manera, que si dejándome llevar de mi natural entusiasmo por las antigüedades de mi querido pueblo, incurro en la nota de pesado, le doy a usted desde luego facultad, para que corte por donde quiera estas mal perjeñadas lineas y peor hilvanados conceptos. [38] Exige el asunto que motiva el presente estudio, que remontándonos un poco hacia nuestro ayer y haciendo abstracción del mundo que nos rodea, nos acerquemos a la época probable de la aparición en nuestras iglesias, de aquellas representaciones que tanto contribuyeron en un principio a levantar el espíritu religioso de los conquistadores de estas regiones y cuyos sucesores y herederos en la invención dramática, perdiendo de vista los caracteres primordiales y genuinos de las primeras obras destinadas a ser representadas en los Templos, cayeron después en la más lamentable confusión de los elementos componentes del artificio dramático. Confusión que llevó en sí, la de la nomenclatura de las distintas obras que constituían el repertorio de aquellas representaciones que andando los siglos, habían de dar origen a nuestro gran teatro español. Posteriores son, a no dudar, los teatros de nuestra Edad, a la formación de las lenguas que hoy existen en Europa en modo tal, que si se quisiera atribuirles mayor antigüedad, sería confundirlos con el teatro latino, obscurecido completamente, cuando rotas las férreas ligaduras que mantuvieron unidas las distintas provincias que formaron el gran imperio romano, corrompióse la lengua latina dando origen a la formación de los diferentes dialectos hoy existentes, influenciados muy especialmente en su nacimiento, por las condiciones climatológicas en los distintos paises o regiones habitadas. No debo detenerme a demostrar el modo como fué corrompiéndose la lengua latina y de qué manera se pudo conservar en las obras de los sabios que florecieron durante los tres primeros siglos que los visigodos dominaron nuestra Península, quienes apenas si nos dejaron de su lenguaje primitivo algunas palabras, en cortísimo número, tales los artículos, lo indeclinable de los nombres y alguna otra alteración gramatical. Nos extenderíamos demasiado y saldríamos del asunto. Durante la ocupación de España por los sarracenos, nuestro idioma vulgar fué apartándose cada vez más de su primitivo origen y adquiriendo gran número de palabras, frases y modismos arábigos. No tan instruídos los provenzales como los árabes, si bien dotados de una imaginación no menos fecunda y desprovista de esos adornos pueriles que caracteriza el idioma [39] de estos, cultivaron un género de poesía que les fué peculiar, produciendo su ingenio gran número de obras, como muy bien ha dicho el marqués de Santillana, que «los catalanes, valencianos y algunos del reino de Aragón, fueron e son grandes oficiales de esta arte... Ovo entre ellos de señalados hombres, asi en las invenciones como en el metrificar...» De Velázques también podría citar, que «los poetas provenzales de España, de que tenemos noticia, suben hasta el siglo XI.» Reyes y magnates y gran número de poetas catalanes y valencianos cultivaron la poesía en lenguaje lemosín hasta el siglo XVI, por manera, que puede asegurarse, que el gusto, la versificación y el lenguaje provenzal, fueron generales en Cataluña y Valencia, y que tanto los aragoneses, como los portugueses y castellanos, que cultivaron exclusivamente la suya, introdujeron en ella las formas poéticas que tomaron de los provenzales. La conquista de los países que ocupaban los africanos, abrió ancho campo a la difusión de la naciente prosa castellana, adquiriendo ésta la corrección y propiedad necesaria, hasta el punto de publicarse en ella las leyes, los privilegios y las primeras páginas de nuestras leyendas históricas. La poesía, siguió en su desenvolvimiento los progresos de dicha lengua e imitando sus iniciadores la medida de los versos latinos, usando de consonantes para suplir la falta de cantidad y acompañada por la música muchas veces, y otras sin ella, contribuyó a celebrar y perpetuar las alegrías privadas y públicas, las acciones y virtudes de los santos y las heroicas de los príncipes y capitanes. Había también, además de estas composiciones sagradas y profanas, otras más cortas, cantadas por los yoglares y yoglaresas, quienes haciendo profesión habitual, de lo que había sido mero entretenimiento de particulares ganaban el sustento divirtiendo al pueblo con sus pantomimas, graciosas o ridículas; bailes, honestos o deshonestos y música sumamente ligera. La simpática y artística figura de los trovadores toma vida en esta época con sus trovas, ditados, villancicos, tensiones, serventesios y otras, excluídas de dramática clasificación, por cuanto se reducían sus creaciones a diálogos mansos y sin acción alguna. También los franceses sacaron de los lemosines los primeros [40] elementos para la represenatción de sus Pasos o Misterios de que fueron teatro sus iglesias. El famoso Raynonard, habílisimo recopilador de las poesías originales de los trovadores, publicó la parábola dialogada de las Vírgenes prudentes y las Vírgenes locas, manuscrito del siglo XI, joya conservada en la soberbia y Real biblioteca de París. En dicha composición, Jesucristo habla el latín y las Vírgenes el provenzal, revelándose al fin de la obra, que se representaba en la iglesia por distintas personas. En el Mediodía de Francia, florecieron muchos trovadores que cultivaron con gran éxito, la poesía llamada provenzal, pues como quiera que los condes de Barcelona, eran dueños de grandes estados a la otra parte de Barcelona, pudo fácilmente pasar a Cataluña el gusto de versificar, tomando en ella carta de naturaleza, por cuanto era una misma lengua vulgar en ambos territorios, catalán y francés, pasando de aquí fácilmente a Valencia, al ser conquistada por el primer Jaime. Este rey, así como Fernando III de Castilla, favorecieron grandemente el desarrollo de las buenas letras, lo propio que las ciencias físicas y matemáticas, agricultura e industria, cultivándose ya nuestra lengua patria con tan marcadísimo adelantamiento que, habiéndose importado desde Italia durante el siglo XI, el uso de las representaciones sagradas, pudo muy bien ser objeto por parte de muchos eclesiásticos, caballeros y reyes, el estudio de la poesía, resonando ya en los templos, en palacios y por todas partes, las creaciones dramáticas, acompañadas, las más de ellas, con la música. Pero sobre todo, las fiestas eclesiásticas fueron las que señalaron los primeros pasos de nuestro arte escénico. Los individuos de los cabildos desempeñaron los principales papeles y a usanza de Roma, que con su ejemplo autorizaba semejantes representaciones, salieron a la luz bajo las cúpulas cristianas, variadísimo número de geniales composiciones ya en prosa ya en verso; bien animadas por los delicados efluvios de la más suave armonía, bien con la métrica o la prosa vulgar. Papas y reyes protegieron el desenvolvimiento de tales representaciones, por cuanto su objeto religioso alejaba toda sospecha de heregía o impiedad. Pronto sin embargo la licencia que trajo la grosera imitación de la naturaleza, so pretexto de un naturalismo, que [41] siendo más entendido, es perjudicial en toda obra de arte, invadió la naciente escena dramática, dando vida sus autores a farsas ridículas en acciones y disfraces deshonestos, atrayéndose las iras de Inocencio III, papa que prohibió severamente, a principios del siglo XIII, el que los eclesiásticos tomaran parte en aquellas representaciones, prohibición que si en un principio alcanzó a Italia sola, pasó luego paulatinamente a las demás naciones. Alfonso X, de acuerdo en un todo con lo dictado por aquel papa, introdujo en sus partidas, (1.ª tit. VI Ley 34) el mandato prohibitivo limitando las representaciones en las iglesias y por eclesiásticos, de aquellas obras que no escandalizasen y que lícitamente podían representarse, y que ya históricas, ya morales o dogmáticas, siguieron representándose durante algunos siglos en nuestros templos, hasta que desterradas de las iglesias las representaciones públicas, salvo ALGUNA honrosísima excepción, pasaron a nuestros teatros. No poco pudiera entresacar hojeando nuestros antiguos documentos, y que Dios mediante ilustrará algún día nuestro pasado, de los luminosos vestigios que contienen, muy útiles para dar a conocer las diferentes fiestas que se celebraban en Elche,2 con motivo de las coronaciones de los reyes aragoneses, en las que formaban parte principalísima la representación de varias alegorías y otras producciones dramáticas. En mi pequeña colección de cuadritos históricos que no há mucho publiqué como ensayo, para introducir la lectura de nuestra ignorada historia local en las escuelas públicas, esencialísimo conocimiento y cuya utilidad, aunque tarde algo en conocerse ha sido manifiestamente demostrada por la superior censura, hago mención de la fiesta del Santísimo Corpus y de los entremeses que en ella se representaban por las calles de nuestro pueblo. Y aquí termino por hoy, Sr. Director, dejando para otro día el estudio del drama sacro objeto de estas lineas. ___________________ El estudio de una obra de arte, de las condiciones del Drama sacro que todos los años se representa en la iglesia de Santa María de esta ciudad, es por más difícil, no solo por las especiales circunstancias de que su autor debió hallarse rodeado y [42] conviene no olvidar, sino también por carecerse, por lo menos de momento, de otras producciones literarias de igual clase, que permitiendo al curioso diligente su análisis, pueda establecer comparaciones que le permitan sacar provechosa doctrina. Costumbres, creencias, preocupaciones vulgares existentes en la sociedad que les dió vida, todo es forzoso estudiarlo detenidamente; Idioma, música, y especialísimas cualidades que pueden realzar su mérito, son factores importantísimos que el arqueólogo ha de estudiar. Origen de nuestra escena dramática, con todos sus interesantísimos períodos de nacimiento, plenitud y decadencia debe conocer para juzgarla con acierto y estableciendo estudios comparativos con otros dramas de iguales condiciones, permitan colocarle en su justo lugar y fecha de su aparición. Careciendo de dotes para hacer un completo y rápido estudio de todo lo antedicho, porque el tiempo apremia, me limito solamente a delinear a grandes rasgos, el desenvolvimiento literario de nuestra escena, a fin que el lector juzgue. Por eso, aún abusando de la paciencia del amable director de este poeriódico, me he permitido la anterior disgresión que precisa concluir, aunque con las menos palabras posibles, antes de publicar lo que conozco y acerca de nuestro Drama se me ocurre. Voy en busca del fin que me he propuesto, por el camino que me es más dable, por cuanto he de encontrar en él, testimonios que me abonen y cuya autoridad, si no es de la valía de las aducidas por el Sr. Herrera, demostrarán por lo menos, que son fundadas las dudas que me asaltan para avenirme a que a nuestro Drama se le nombre Farsa religiosa. El estilo en que está escrito el Consueta: la magestuosa y al par que sencilla, elevada inspiración en sus distintos temas musicales; el perfecto desarrollo de su interesante argumento; la respectiva situación del tablado y de un aparato en lo alto, perpendicularmente colocado sobre el mismo para que tengan oportuna realización las diferentes escenas del Drama, y otras circunstancias que al mismo acompañan, aparte de la indumentaria, que aunque algo alterada contribuye a ilustrarle, son cualidades y condiciones que revelan su origen dentro de un período de plenitud y completo perfeccionamiento artístico, y le colocan, a [43] mi modo de ver, en la categoría de una obra superior y muy digna de estudio. Escrita indudablemente, después que Inocencio III, cortara de raíz los abusos llevados al más santo de los lugares de la tierra, por cuanto es la Casa de Dios, debió su autor tener muy presentes todas las dictadas disposiciones, para que su obra no contraviniera en lo más mínimo lo preceptuado, y mereciera ser respetada a través de los tiempos, por los encargados de velar por el decoro y respeto debidos, dada la santidad del lugar donde debía representarse. No habiéndose extirpado en absoluto de nuestros santuarios, las representaciones libres de algunas obras dramáticas, no obstante lo dispuesto por el concilio de Aranda, que exigió la decencia y compostura debidas, fué preciso que en el toledano de 1565-66 se tomara en consideración tal abuso, con motivo de la representación de los «Inocentes», y dispusiera que se examinaran por los obispos las piezas de asunto sagrado que se publicaran. En esta última época se representaban en las iglesias los Autos y Misterios siguientes: «Encarnación y Nacimiento de N. S. Jesucristo», «Misterio de la Pasión», «La Resurrección de Cristo», «Misterio del caballero que dió su mujer al diablo», «Las Actas de los Apóstoles», «La Asunción de Ntra. Señora», «Combate de la carne y del espíritu», «Misterio de la Encarnación de Ntra. Señora», «El Diluvio universal», etc., etc. De aquel modo quedaron reducidas las antiguas piezas dramáticas representadas en las iglesias, a breves diálogos intercalados con danzas y canciones honestísimas, que eran desempeñadas por sacristanes, mozos de coro, cantores y acólitos, previa censura del vicario eclesiástico. Ya no se representaban en los tablados existentes en los templos, figuras de patriarcas, profetas, apóstoles y mártires, sino ángeles y pastores, dándose origen entonces a las piezas llamadas Villancicos, que eran acompañados de la música y animados con inocentes bailoteos. Desaparecieron aquellos magníficos dramas históricos, alegóricos o morales, excepción hecha de alguno que por favor especial con expresa licencia del Pontífice, era permitida su representación. De esta clase es el nuestro para cuya anual celebración tenemos fehaciente autoridad concedida por el Papa Urbano VIII, [44] documento interesantísimo que pienso publicar en breve. Y no se crea que durante la representación de nuestro Drama se observó en todo tiempo el debido decoro en Santa María, antes bien, efecto de las costumbres reinantes ya muy entrado el siglo XVII, reflejo de aquellas que ocasionaron la prohibición de ciertos espectáculos en las iglesias, se cometían en Santa María deplorables excesos por parte del público que hubieron de cortarse cuando a petición de la entonces Villa de Elche, se obtuvo de Roma especial permiso para celebrar la Festa, sin que el Ordinario pudiera imponer su veto. En 1527 se celebró en Valladolid el bautismo de Felipe II, y se representaron algunos autos con tal motivo. Estos Dramas se representaban por las calles y plazas y los desempeñaron cómicos, que ya en aquel tiempo tenían su repertorio de piezas sagradas y profanas que ejecutaban según las circunstancias. A partir de aquella época, esto es, desde mediados del siglo XVI, entra ya la producción de las obras de género religioso, en un período marcadamente decadente hasta punto tal, que los escritores que se aplicaban a tan difícil arte, hubieron de dejarse llevar por la general corriente del gusto público, que por efecto inmediato de la lectura de los libros de Caballerías, prestó afición a todo lo maravilloso. Al prohibirse pues en las iglesias, la representación de aquellas obras que profanaban los sagrados misterios de nuestra Fé, a que tan acostumbrado estaba el pueblo, pasaron aquellas fácilmente a los tablados públicos, originándose una nueva era para nuestro teatro, dando vida los autores a dramas sagrados donde los más absurdos e inverosímiles prodigios, eran fácilmente aplaudidos por aquel pueblo tan ignorante como crédulo. Entonces se produjo aquella multitud de comedias de Santos y de Autos sacramentales o natalicios que tan difícil hicieron la reforma de nuestro teatro. Los dramas sagrados, que por tanto tiempo habían sido ejercicio peculiar de los sacerdotes, desaparecieron enteramente. Nada se había impreso, dice un autor. Los Cabildos conservaban los manuscritos de aquellas obras como propiedad suya, y así les fué tan fácil destruirlos todos. ¿Deberá su salvación el nuestro por haber sido propiedad del Ayuntamiento? No me parece de grave peso la cita conque el Sr. Herrera pre-[45]tende apoyarse para probar que el nombre de Farsa lo llevaban las obras dramáticas de asunto religioso y acompañadas en todo su desarrollo con la música como con la nuestra ocurre, por cuanto Lucas Fernández, que escribía por los años de 1514, esto es, ya dentro del período de origen del teatro profano, no pudo precisar la denominación de la obra que como ejemplo presenta el Sr. Herrera, en atención a que Fernández la designó «Auto o Farsa del Nacimiento de N. S. Jesucristo». Si era Auto la citada obra, no debió ser una Farsa, atendido a que siendo, según mi modo de ver, muy distintos los caracteres que ofrecen las obras dramáticas para que se las designe con uno u otro nombre, deberemos suponer qué, o Lucas Fernández confundió ambas denominaciones en una, para dar a entender que su obra participaba del estilo de las dos distintas clases de producciones que con tales nombres venían escribiéndose en aquel entonces, o ignoraba tan esencial condición, cosa no creíble en un autor contemporáneo a la época en que aquellas se representaban. Nada tendría tampoco de participar que así fuera, en razón a que las primeras producciones del teatro castellano, que como vimos, fué engendrado por el provenzal o lemosín, hubieran degenerado, o mejor dicho, transformado su modo de ser, según lo preceptuado en el teatro provenzal. Por los títulos de las obras de L. Fernández, se viene en conocimiento de que conocía perfectamente los estilos adecuados a ambas clases de producciones dramáticas. «Farsas y églogas al modo y estilo pastoril castellano», titula su libro advirtiendo al público que son al modo y estilo pastoril, esto es, bucólicas, y no religiosas en su más elevada expresión: como el Drama que nos ocupa. Y castellano, continúa, o lo que es lo mismo, escritas con arreglo al gusto y preceptos del teatro castellano, no del provenzal, en cuyo idioma y a cuyo teatro pertenece nuestro drama de la Asunción de Nuestra Señora. He aquí los títulos de las seis obras que contiene el libro citado por el Sr. Herrera, con expresión de su carácter claramente manifiesto por el texto y programa de las mismas.—1.º: Comedia fecha por L. Fernández, en lenguaje y estilo pastoril, en la cual se introducen dos pastores, dos pastoras y un viejo; los cuales son llamados Bras Gil y Berenguella, y Miguel Furra y [46] Olalla, y el viejo es llamado Juan Benito.—2.º: Farsa o cuasi comedia, fecha por L. Fernández, en la cual se introducen tres personas; conviene a saber: una doncella y un pastor y un caballero.—3.º: Farsa o cuasi comedia, fecha por L. Fernández en la cual se introducen cuatro personas, conviene a saber: dos pastores (Prabos y Pascual), e un soldado, e una pastora (Antona),—4.º: Egloga o farsa del Nacimiento de Jesucristo, fecha por L. Fernández, en la cual se introducen tres pastores y un ermitaño, los cuales son llamados Bonifacio, Gil, Marcelo y el ermitaño Macario.—5.º: Auto o farsa del Nacimiento de N. S., fecha por L. Fernández, en la cual se introducen cuatro pastores llamados Pascual, Llorente y Juan y Pedro Picado.—6.º: Representación de la Pasión de nuestro redentor J. C., compuesta por L. Fernández, en la cual se introducen las personas siguientes: Sant Pedro e Sant Dionisio, e Sant Mateo, e Jeremías, e las tres Marías. EGLOGA según el diccionario de la Academia, edición publicada en la corte el año 1884, es: «composición poética del género bucólico, que tiene más generalmente por caracteres distintivos cierta deleitable serenidad y atractiva dulzura, y en la cual se introducen, por lo común, pastores que en forma dialogada, hablan de sus afectos y de las cosas de la vida campestre». No creo que haya nadie que llame égloga a nuestro magnífico Drama y, sobre todo, que le coloque al nivel de las obras que escribió L. Fernández, ni molestaré al lector estudiando los trascritos títulos, que con elocuencia suma declaran de la manera más palmaria, el estilo de las obras que los llevan y cuán lejos estuvo su autor, de escribir un Drama de la significación e importancia lírica de nuestra ópera religiosa. A bien que el mismo Fernández manifiesta que que el Auto o farsa del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo... cantado y bailado el Villancico, en fin, escrito en canto de Organo, es un Villancico, pues de tal es su carácter, que participa a la vez de la seriedad del Auto por cuanto el asunto es religioso, y de la festiva y alegre expresión de la Farsa, porque los cuatro pastores que animan el Villancico, divierten al público con sus bufonadas. El propio Diccionario de la Academia, «obra que todos consultamos para aprender [47] el verdadero significado de las palabras, dice, que VILLANCICO es: composición poética popular con estribillo, y especialmente la de asunto religioso que se canta en las iglesias en Navidad y otras festividades». Nuestro Drama de la Asunción de Nuestra Señora, no es pues de esta clase, extrañándome mucho que al finalizar la cita el Sr. Herrera, exclame: y aquí tenemos ya un AUTO o FARSA de carácter RELIGIOSO, con música. No dejan de ser desgraciadamente infinitas, Señor Director, las ocasiones en que el Diccionario de la Academia nos deja, despues de consultado, con las mismas dudas que antes teníamos, a los que no nos contentamos con significados y definiciones ambiguas. La voz Farsa, si bien hoy se toma y aplica distintamente a como se aplicaba en los siglos XIV y XV, la define el Diccionario de la Academia diciendo: «FARSA: Nombre dado en lo antiguo a poemas dramáticos de uno u otro género y de mayor o menor extensión». Y como precisamente en lo antiguo deseamos conocer la aplicación del nombre Farsa, nos trasladaremos a ¿dónde? a lo antiguo. He aquí una de esas ambigüedades de que antes le hablaba a usted. Vaya usted a saber, qué período histórico es ese: lo antiguo, ni en cual Edad debemos encontrarle. Continúa explicando el Diccionario el significado de Farsa, diciendo: que se daba a poemas dramáticos de uno u otro género. Aquí otra ambigüedad, no tan grande, sin embargo como esta que termina, la definición de Farsa, diciendo, que los poemas dramáticos, de uno u otro género, podían ser de mayor o menor extensión. Por eso dice muy bien el Sr. Herrera en su carta del 5 del actual: «Como no expresa (el Diccionario) si el poema ha de ser recitado o cantado, si ha de tener un acto o más, los comprende todos, y es claro que el de Elche encaja perfectamente dentro de la definición». Lo mismo, lo mismo que hubiera hecho cualquiera, Sr. Herrera, ante una definición tan clara y precisa: comprender en ella a nuestro Drama. A una invención o fábula dramática, importada de Italia en el siglo XI, repleta de chistes y graciosas ocurrencias, era a lo que llamaban farsa los provenzales. Dicha palabra farsa que según Barcia en su Diccionario etimológico, significa: «fábula dramática que ordinariamente se desenvuelve en un solo acto», pro-[48]viene según el citado autor, del latín farsura, de donde creo vino la voz castellana hartura y el verbo valenciano farsir, rellenar. Respeto en cuanto vale la opinión del Sr. Menéndez Pelayo, al decir que «el nombre de farsa aplicado a representaciones religiosas es antiguo y autorizado y está conforme con el origen de la palabra epístola (farcita o farsita)» sintiendo infinito que se convierta en una discusión de palabras, lo que no es otra cosa que averiguar si el nombre farsa y por de contado religiosa, tratándose de un asunto religioso, cuadra o no al famoso Drama, cantado todo él, que se celebra en Elche todos los años. He aquí la cuestión. Yo no he negado que existieran producciones que se llamaran farsas religiosas. Lo que intento demostrar es que nuestro Drama lírico no es una farsa religiosa. Lástima que el ilustre autor de los Heterodoxos, no nos haya dicho si la obra que motiva esta discusión, es o no, una farsa religiosa. Don Víctor Balaguer, el cantor provenzal y florido historiador, más explicito que el Sr. M. Pelayo, alegrándose por la feliz ocurrencia que ha tenido el Sr. Herrera de llamar farsa, nombre clásico e histórico que se daba en lo antiguo a los poemas dramáticos, sobre todo a los que se representaban en las iglesias, no tiene en cuenta para nada sin duda, el carácter del Drama de Elche, completamente desprovisto de aquellas libertades y excesos que ocasionaron la prohibición por Inocencio III de las farsas en los templos. Nótese, que si la prohibición de aquellas representaciones licenciosas, se fulminó a principios del siglo XIII, siendo nuestro Drama de últimos del XV, según la autorizada opinión del distinguido literato D. Cayetano Vidal y Valenciano, resulta, que de haber sido la citada obra una farsa, no la hubieran dejado representar hallándose en vigor todavía aquel Decreto, y hubiera seguido la suerte de aquellas, que por sus formas grotescas y chabacanas, merecieron se las desterrara de los templos. Siento infinito tener que llamar la atención de usted, señor Director, hacia un descuido cometido por el profundo crítico e insigno escritor Sr. Balart, al decir que, «el que publica un Auto religioso, y no ya en la portada, sino en el texto de la noticia conque lo ilustra, le dá, entre otros varios nombres genéricos el de FARSA, que era el más usado en la época a que la obra [49] pertenece...» ¿Cómo, Sr. Balart? ¿Acaso significa lo mismo decir Auto religioso que farsa religiosa? AUTO según el Diccionario de ustedes, es la composición dramática de breves dimensiones y en que por lo común, intervienen personajes bíblicos o alegóricos. Me atrevo a suponer, con todo el respeto que usted se merece, que ambos nombres, Auto y farsa, significan distinto género de producciones literarias. Farsa, era según el Diccionario de la Academia, el nombre dado a los poemas dramáticos de uno u otro genero y de mayor o menor extensión. FARSA, según Littre, era en Italia, pequeña ópera bufa en una acto. ¿Cabe, Sr. Balart, dado el origen italiano del género que nos ocupa, y de la palabra que con él vino, cabe, repito, que un género que la escena provenzal admitió y conservó en sus tablados, respetándole el propio nombre que traía de Italia, se transformara al pasar a Castilla, hasta punto tal de que los autores de dicha región, confundieran no sólo los nombres, sí que también las cualidades respectivas de cada distante clase de producción? Ya vimos lo que Barcia, en su celebrado diccionario etimológico dice de farsa que es fábula dramática que ordinariamente se desenvuelve en un solo acto. Si recordamos que en ellas se representaban generalmente, expresivas encarnaciones de nuestras potencias anímicas, de nuestra alma, conciencia, pasiones, virtudes y vicios; de la justicia, trabajo, necesidad, etc. etc., y que en los autos intervenían personajes bíblicos, tendremos fuera de lugar la calificación de farsa con que su patrocinado el señor Herrera, ha querido bautizar nuestro auto. Por supuesto, que no veo el por qué el Sr. Herrera, llame a nuestro Drama en el artículo de referencia farsa religiosa, cuando en la portada de folleto le denomina Auto. Nada sacaríamos en limpio, señor Director, si consultáramos otros Diccionarios. Al paso que unos siguen el de la Academia en el significado de la palabra farsa, otros expresan, que es pieza dramática de cortas dimensiones, escrita para hacer reir. Podría extenderme más, pero esta va siendo larga y no es mi ánimo cansar al lector. Réstame aducir algunos testimonios que justifiquen mi extrañeza por la calificación que nuestro Drama litúrgico mereció al Sr. Herrera, a quien de todas veras pido perdone mi osadía y concluyo. [50] Don Cayetano Vidal y Valenciano, distinguidísimo escritor crítico barcelonés, a vuelta de consignar («Diario de Barcelona» del 12 de Agosto de 1870) que la prohibición a que se refería el cánon decimonono dictado en el concilio de Aranda de 1473, que hay motivo para creer, que por entonces semejantes disposiciones referíanse exclusivamente a aquellos diminutos dramas que como las farsas, momos y juegos de escarnio, «más reminiscencias guardaban de la antigüedad pagana», llama a nuestro consueta (en el periódico del 26 id. id.) AUTO del Tránsito y la Asunción de la Virgen. Don Mariano Roca de Togores, Marqués de Molíns, le llama Misterio de la Asunción. (Carta del 7 de Julio de 1869). D. Joaquín Serrano Cañete, escritor valenciano, en carta que también guardo en mi colección dirigida a mi inolvidable hermano Aureliano, en 5 de Marzo de 1890, dice: «Creo que los escritores castellanos se han fijado poco en él (nuestro Drama) y poco también en los tres Misterios que aún se conservan y se representan en Valencia en las fiestas del Corpus. Para llamar la atención sobre ellos les he traducido en verso castellano, sin pretensiones de ninguna clase, sino con la única de probar que son superiores a las de Gil Vicente, Tenco de Fregend, Juan de la Encina, etc.» Dicho Sr. Serrano Cañete, al manifestar que estaba recogiendo datos para la historia del Teatro en el Reino de Valenciano, dice en otra carta suya que «daría noticia de nuestra obra a D. Teodoro Llorente que en la Historia de Valencia que estaba publicando y lleva ya bastante adelantada, se va a ocupar muy pronto de la provincia de Alicante y al hablar del Teatro de Valencia, ha hecho caso omiso de la opera de Elche, aunque prometiendo que hablará de ella al tratar de dicha población.» Ya ve el Sr. Herrera como también existen otros votos de alguna calidad, aparte del consignado en el Diccionario enciclopédico y que ya tuve el honor de citarle en mi primera carta, que manifiestan que nuestro Drama lírico no es una Farsa religiosa. He concluído, Sr. Director, el presente estudio, escrito al correr de la pluma y sin tiempo, pues que mis ocupaciones y escasas dotes no me lo permiten para profundizarle. Dejo esta tarea, para quienes sepan y entiendan de ciertas cosas. La discusión está abierta: tercien en ella los inteligentes. Solo ha sido mi [51] ánimo hacer ver, que si la clásica Fiesta conque todos obsequiamos anualmente a Nuestra Patrona, cae en el polvo donde se confunden todas las obras humanas, ha tenido por lo menos un illicitano que se ha sacrificado gustoso en aras de su amor por ciertas instituciones locales, cayendo debajo del carcomido y vetusto tablado, envuelto en las amarillentas hojas del histórico y renombrado consueta. PEDRO IBARRA Y RUIZ Elche 24 de Diciembre de 1896. (Se imprimió este trabajo en «La Correspondencia Alicantina» en Diciembre del citado año). ___________________ Testimonio auténtico Acreditativo, de la celebración de LA FESTA en el año 1370
En el libro 1.º donde el antiguo Consejo de Elche registraba las actas de los cabildos, señalado con el número 696 antiguo, consta y me persuado del siguiente particular que mucho interesa conocer por su extraordinaria importancia. 16 de Junio 1370: Se dá cuenta de dos cartas: una de la Reina Doña María de Aragón que dice así: «Promens: vostra letra avem reebuda sobre la treta que demanets del ordi Et responemvos que per ço com es en dupte si sera guerra entrel senyor Rey marit et senyor nostre molt car, et lo Rey de Castella per la cual cosa si o era tota aquexa terra auria mister gran forniment no us podem de present atorgar la gracia que demanats, mes pasada la Festa de Sta. Maria de Agost primera vinent si ho tendrets a per be vos en porem [52] respondre pus clarament.— Dada en Barcelona sots nostre segell secret a set dies de Juyn del ayn Mil ccclxx. P. Mar.» «Prohombres, vuestra carta hemos recibido sobre la exportación que pedís de la Cebada: y os respondemos, que como es dudoso, si se declarará guerra entre el señor Rey marido y señor nuestro, y el Rey de Castilla, por cuyo motivo, si así fuera, toda esa tierra necesitaría gran provisión, no os podemos de presente otorgar la merced que pedís; pero pasada la Fiesta de Santa María de Agosto, primera que venga, si bien lo tenéis, os responderemos más claramente.» La segunda carta, del Dispensero del Rey, con idéntica promesa a esta morería. ___________________ «Racional de la Iltre. Villa de Elche, de diferentes anotaciones: empieza en el año 1710».— «Renovado en el año 1710 por haverse perdido en el saco del año 1706 el que avía
«Refiérese que las muchas lluvias del año 16323 [sic] fueron causa principal para precipitar la ruina del templo de Sta. María. Se suspendieron los oficios divinos. El Santísimo Sacramento y la imagen de Ntra. Señora fueron trasladados a la hermita de San Sebastián... y LA FIESTA DE LA ASUMPCION EN LA IGLESIA DE SAN SALVADOR».— Declara que el motivo que huvo y se tuvo para celebrar la fiesta de Ntra. Señora de la Asumpción, fué de la célebre victoria que se consiguió en el día 14 y 15 de Agosto en el año sobredicho 1265,4 y que votaron hacer a Ntra. Señora fiestas con la mayor veneración y culto que se pudiese; y buscando y discurriendo modos en qué servir a la Reyna [53] de loz Angeles, era ya por el mes de Mayo de 1266 y no havían aún concordado que obsequio se hiciese y estando a las orillas del mar y puero de Sta. Pola5 unos vecinos de dicha Villa6 vieron entre las olas del mar se descubría un Arca y que se iba acercando a la orilla: acudieron a reconocer lo que era y viendo una Arca cerrada, pensando sería alguna ropa de alguna derrota de alguna embarcación asieron de ella por si traía alguna cosa que les pudiese valer algo y repartírselo entre los que se hallaban presentes y haviendo descerrajado el Arca hallaron la sagrada Imagen de Ntra. Sra. y quedándose atónitos y pensando qué harían, dispusieron dar cuenta a la Villa del portento que habían hallad y acudieron allá eclesiásticos, como seglares con los Sres. del Gobierno y habiendo visto el prodijioso y raro portento, que las aguas habían conducido a aquel paraje, dieron infinitas gracias a la divina omnipotencia. Y reconociendo dicha Arca hallaron escritos como se le había de celebrar la muerte y Asumpción a N.ª Reyna y Sra. y que venía para Ilice. De lo que repitieron con mucho júbilo, gracias a Su divina Majestad. Y se trajeron la sagrada Imágen con mucha veneración y fiestas a la villa y empezaron a disponer fiestas y luminarias y aparatos para el día 14 y 15 de Agosto de dicho año 1266 que se empezó a celebrar el misterio.» «Estas advertencias, (se ocupa de la antigüedad y fundación de la colonia illicitana), estavan, dice, en los papeles del Archivo de la Villa, y en el saqueo7 del año 1706, se llevaron las tropas del Archivo todos sus papeles: de donde yo tenía trasladadas estas noticias en un libro de anotaciones que tengo en mi casa, del qual pongo aquí este traslado que concuerda a la letra con la nota que saque de dicho Archivo y para memoria lo escribo [54] en este Racional mayor. Elche y Agosto de 1717.— Dr. Joseph Anton—prodor. gl.» ___________________ «Racional de la Iltre. Villa...»
«Papeles de solfa propios de esta Iltre. Villa». (Curiosa nota). —Primeramente 4 villacincos de a doce. —Tres villancicos de a ocho. —Tres id. de a cuatro. —Dos dúos. —Una misa de a seis. —Cinco lamentaciones. —Regina Cœli. —Libro de a quatro. —Libro de difuntos. —Dos responsos. —Cinco quadernos del Passio. —La consueta nueva. —Los papeles de la Fiesta. —Un miserere. —17 Villancicos duos 4s y 8 y a 12. —Una lamentación. —Un libro de Benedictus para Semana Santa. Los papeles de esta nota que paravan en poder del dicho M.(osen) Lucas Martínez quedan en mi poder y son propios de la Iltre. Villa y para que conste lo firmo.— Elche Mayo 9 del año 1741.— En otro asiento que firma Mn. Jacinto Redón, encuentro entre otros: «Un quaderno de la Turba sin cubiertas».— 1749. El «quaderno de La Consueta de ntra. Señoría de Agosto, nuevo, con cubiertas de pergamino».— «Tengo a más... los quatro papeles de la Judicata». En otro: «del Mtro. Gargallo, un duo del alo 1737.— Otro del año 39, «a la fiesta de Agosto».— Otro villamcico de a 7, del [55] mismo— Otro id. a la «Concepción de Ntra. Sra.»— Otro duo del Maestro Galerín... (?) del año 1714 dedicado a la Asumpción de Ntra. Sra.— Otro de Redón,etc. «Aunque ai otros Villancicos y papeles de música nunca quedan en la Casa de la Villa». Del Maestro D. Pedro Furió, del año 1748, constan «El consueta, un quadernito del Angel, motete a vosaltres, papel de la María, motete de los judíos que dice o Deu Adonay y motetes del araceli».— Ruiz, sub-síndico: rubricado. En el citado Racional, se continúan asientos de la propia naturaleza, que firman el Maestro de Capilla Joseph Antolín, Antonio Ladrón de Guevara... En 1753, se le asignó al Maestro el salario de 50 lbs. al año. Constan los capítulos con las «Condiciones y obligaciones del Maestro de Capilla», muy interesantes.— (14 cuartillas!). ___________________ Cristobal Sans, regidor de la Villa.— «Recopilación en que se da quenta de las cosas ancí antiguas como modernas de la Inclita Villa de Elche. Sacadas de diversos autores y entendidas personas fidedignas por Christoval Sanz regidor de dicha villa— dirigida a los Señores justicia y jurados de la ynclita y antigua Villa de Elche».— Manuscrito original de 16 x 22 cent., cubiertas de perg.—1671.8 «cuya fiesta y devoción es tanta en esta villa que cada Un año se selebra en 15 del mes deagosto. Teniendo para la selebrasión desta fiesta muchos adornos y rropas costosas. Trayendo personajes y cantores, de lexas tierras para dicha fiesta, gastando con tanta liberalidad, en razon desta señora prinsesa de los cielos y tierra...» «mucha artillería y ynvenciones de coetes y los más años juegos de toros y cañas...» «y de aquí es que biene mucha gente estrangera a estas fiestas...» «Su antigüedad no se sabe deque año aca se açe porque esido curioso de saberlo de viejos y mayores y no ansabido darme Razon. Entiendo que los primeros pobladores del ynfante don manuel año 1276 la devieron festejar como con su primera lengua Lemosina serresita y aze asta oy día, y deaquí nos avenido a nosotros...» [56] ___________________ Cabildos.— 11 Marzo 1609. «Item, lo dit consell per quant la Festa de nostra señora de la asumptio que cascun any se fa y selebra en aquesta vila ab tanta solemnitat y aplauso questa per patrona de dita vila y aquella anas algun tant en deminutio per les grans gastos que ab sí porta y de la confraría es tragues molt poca cosa per lo qual nos trobava qui volgues ocupar lo carrech de majordom de dita confraría per lo qual y a e agut grans altercacions que sesperava que dita Festa se havia de dexar de fer lo que no sería Raho ni convenient si que ab tot fervor se continue aquella per ser com es una festa tan principal y antigua y que tots nostres majors y passats han procurat ab totes veres festejar y solemnisar aquella y per ser axí mateix La Patrona de aquesta vila se ha procurat enprengues dita festa lo consell...» Así se acordó con voto solemne publicándose la correspondiente escritura. Se votaron impuestos para su celebración: el Derecho de Cabezaje y Albalan de molienda. ___________________ Mosen Jacinto Anton y Martínez.— Presbítero Año de 1705. «Al Exmo. Sr. D. Joachín Ponce de León...» Manuscrito en el que se trasladan diferentes noticias de varios cronistas locales. «En los días 14 y 15 de Agosto, todos los años se hace la fiesta de ntra. S.ª de la asumpcion a los cielos con grande veneracion y es tan antigua su çelebraçion que no se apodido fixamente saber aunque se discurre fue por los años 1373...» Al mencionar la celebración, declara no atreverse a explicarlo, por sus diferentes «tramoyas con los 12 apóstoles y Marías». ___________________ Caballero porta-estandarte y Electos. «Con motivo de la baja experimentada en la fabricación de jabon, de cuya industria se cobraba el arbitrio de la arroba del aceite, con cuyos productos se acudía a los gastos de la Fiesta de Agosto, acuerda el cabildo extinguir la Clavería y que para en adelante se guarde la pauta de nombrar anualmente qualquiera de los sujetos de esplendor que pareciera para la asistencia al [57] estandarte y acompañamiento en la festividad de Ntra. Señora, como correspondía al Clavario que hasta la ora presente havía nombrado y para la proxima festividad nombra a D. Jaime Ortz...» Cabildo de 4 de Agosto de 1740. ___________________ Don Claudiano Phelipe Perpiñan.— 1700, Manuscrito. Dado a conocer por el cronista. Primera ed. del más antiguo Consueta conocido, autores escogidos de la traducción, D. Gaspar Soler Chacon, del texto lemosín: D. Claudiano Phelipe Perpiñan, de la traducción. (Imp. en Alicante, «Lucentum»,— 1929.) ___________________ R. P. Fr. Francisco Fornells. «Sermón de la Asumpción de María SSma. de su Imágen milagrosa venerada en la muy Ilustre, antigua, Leal y Noble Villa de Elche, que en su fiesta y día 15 de Agosto del año 1755, predicó el... (Imp.— en Valencia; por J. García— 4.º 1755). Dado a luz por el cronista, en el n.º extraordinario de «Heraldo de Elche», de 15 de Agosto de 1907.— Comentado y zurcido con material moderno para ver si levanto el espíritu de nuestros oradores y les muevo a estudiar y a estar en el púlpito el sagrado día, no seis y siete cuartos de hora como aquellos antiguos sermones, que costaban tres duros, pero tampoco treinta minutos, sin entusiasmo, ni citas históricas ni calentarse la cabeza, cobrando... diez y seis duros. ___________________ D. Pascual Madoz: En su célebre Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar.— Madrid 1847. ELCHE.— «Fiestas. Notable es la que solemniza en Elche todos los años día 14 y 15 de Agosto, con motivo de la Asunción de Ntra. Señora, a cuya imágen se tiene gran veneración en aquellos contornos. El concurso de todos los pueblos de la provincia y aún las de Valencia y Murcia, es inmenso, en tér-[58]minos que apesar de ser de tanta capacidad la iglesia de Santa María, no es muchas veces suficiente a contener todas las personas que desearan ver la fiesta. Esta dura 2 días; en ellos se practica al vivo la muerte y ascensión de Ntra. Señora, figurando el cielo un gran lienzo que cubre todo el anillo de la media naranja que forma la iglesia encima del sagrario. Admira ver como por medio de una maroma no muy gruesa movida por un torno, bajan hasta 5 personas desde tan grande elevación representando diversos pasajes de la fiesta. La procesión que se hace el día 15 por la mañana es también lujosa y muy concurrida». ___________________ Marqués de Molins: En su famoso discurso de recepción en la Academia de la Historia.— Madrid, 1869. Pregunta el ilustre prócer a pág. 74: ¿Cual es la memoria que permanece de la dominación aragonesa, más larga, con mucho, y más fecunda? «Y yo os responderé que los monumentos que hoy subsisten son aquellos que no se dejan cubrir, como los fueros, por las capas de tierra que trae consigo el aluvión de las dinastías, el curso de los siglos, el torrente de las revoluciones». «Esos monumentos son la lengua que hoy se habla, la poesía que se canta, la leyenda que se refiere, y sobre todo, las costumbres en su manifestación más profunda y más sublime a la vez». «Aquellos hábitos, digo, que, dejando de ser usos familiares, se elevan a tocar el culto religioso; aquellas usanzas que, cimentándose en la devoción de la esposa y en el juego del hijo, se alzan a tomar la voz del grito popular y el acento del himno sagrado». «A este género pertenece el drama litúrgico, la fiesta local, la representación o teatro sacerdotal que cada año se celebra en Elche el 14 y 15 de Agosto. Monumento literario único, en mi concepto, hoy en España, y obra de costumbres y de poesía igualmente digna de ser estudiada por los críticos y por los cronistas». A vuelta de una ligera mención del espectáculo y del contraste [59] que ofrecen los sagrados símbolos con los emblemas de nuestra jurisdicción municipal, exclama: «Lo que sé es, que si vosotros, custodios de nuestra historia, llegaseis allí cuando el vasto templo estalla de concurrencia y ostenta como esculturas de Berruguete, o más bien de Churriguera, figuras vivas, agrupadas en bizarros escorzos por frisos y pedestales, por arquitrabes y cornisas; si encontraseis a la puerta, con lágrimas, quitándose el pañuelo de la cabeza, a modo de turbante, a recien venidos colonos de Argelia, que anualmente atraviesan el mar por gozar el piadoso espectáculo; si vieseis ascender aquella bizarra máquina que todos siguen con la vista, y elevarse a ella nubes de incienso y desprenderse de lo alto una lluvia de oro y flores; si oyeseis mezclados los versos lemosines y los bandolines de trovadores con los himnos del rito gregoriano y el órgano de la liturgia romana, y al cabo estallar entre sollozos y vítores, entre cánticos y aplausos, entre el trueno de los trabuques y el címbalo de los alminares, el Ave Regina que entona la Iglesia, y el ¡viva! ¡viva! que ruge frenético en el entudiasmo popular; si todo esto contemplaseis, yo presumo que no podriais menos de esclamar, como yo:» «Aquí han dejado su señal los reyes trovadores; por aquí ha pasado aquella raza piadosa y aventurera, que reconocía el feudo de la Iglesia y peleaba por los albigenses; esta generación es descendiente de aquellas que impulsaban los carros triunfales de Santa Rosalía en Patermo, y las Rocas del Corpus, en Valencia; todo esto es monumento irrefragable de la dinastía barcelonesa, aquella misma que iba a Roma a ser coronada de mano del Pontífice, y escoltaba en Bizancio las religiosas pompas de los emperadores de Oriente». · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · «El que nació en Elche conserva, sin embargo, su vecindad, y aun su casa en la villa amada, como el romano su ciudadanía en la Urbs Æterna: Es fastuoso y pintoresco en su culto, como el bizantino, y a la par respetuoso del clero, como el visigodo.— Frugal como el árabe; agricultor como el egipcio; codicioso del riego, como el berberisco.— Amante de sus fueros municipales, como el castellano; rápido en la pelea, como el almogávar; dulce en el habla como el limusín; ligero en el vestir [60] como el griego.— De día como el cristiano de la Edad Media, busca los espectáculos dramáticos y religiosos; de noche no escasea las zámbras, las músicas y áun las algaradas berberiscas». ___________________ El alma de todo buen illicitano, que sienta con placer estos testimonios, no debiera olvidar nunca el nombre ilustre de nuestro paisano el fervoroso D. Mariano Roca de Togores. ___________________ D. Cayetano Vidal y Valenciano: «El Tránsito y la Asunción de la Virgen».— Drama litúrgico.— En el «Diario de Barcelona», Julio de 1870. «Monumento literario de gran estima por las condiciones intrínsecas que los avaloran... Así juzga este eminente literato nuestra gran CONSUETA. Describe y argumenta la representación, inspirándose en el trabajo que del propio asunto, nos ha dejado el Sr. Marqués de Molins a base de las noticias que acerca de la Festa, le transmitió mi hermano Aureliano que facilitó al Sr. Vidal y Valenciano, una «copia acabada del manuscrito». ___________________ «No es este lugar oportuno para estudiar las relaciones de amistad en que vivieron cristianos y judíos desde su aparición en la península, ni la justicia de los motivos que se alegaban para su expulsión de los dominios españoles: fueran las causas escogidas dictadas por verdadero espíritu religioso, fuesen sugeridas por menos elevados intereses, ello es que los Reyes Católicos en 31 de Marzo de 1492 dictaban el famoso edicto de expulsión para todos los descendientes de Abraham que en 31 del siguiente Julio no hubiesen abrazado la religión del Crucificado; y si bien podía suponerse por algunos que la escena de la conversión a la fe cristiana que en el drama se encuentra, podía ser indicio del sentimiento popular para que se realizara la unidad religiosa en las monarquías españolas aún antes de que fueran expulsados los mahometanos de su último baluarte, hay [61] todavía en el AUTO de la Asunción otro dato que no permite fijar su composición a fecha anterior a la de 1493.— Poco tiempo después de haber los reyes don Fernando y doña Isabel clavado el pendón de la cruz en las moriscas almenas de Granada; transcurrido un mes desde el día en que terminaba el plazo concedido a los judíos para su conversión, salía del puerto de Palos la flotilla confiada al mando del navegante genovés, con la cual se proponía encontrar más corto camino para el antiguo reino de Ofir, y realizar al cabo su piadoso propósito encaminado a la conquista de la tumba o sepulcro del Salvador. De aquel viaje que dió por resultado la invención de un nuevo mundo, regresó Colón a España en Enero del siguiente año sin persuadirse de que las tierras que pisara pertenecían a un continente distinto del nuestro: a aquellos países se les dió el nombre de Indias por considerárselas unidas con las partes que forman el extremo oriental del Asia, en las cuales segun consta de las actas de los apóstoles, en los primeros tiempos del cristianismo predicó el Evangelio el apostol Santo Tomás. (Evangelizó a los Parthos, Medos, Persas, Hircanos, Bactrianos y finalmente a los Indois)». «Ahora bien: ¿nada significa la intervención del santo apóstol en el drama, precisamente en los momentos en que toca a su término la acción, excusando la tardanza con sus ocupaciones en las Indias, cuyo imaginado camino se acababa de descubrir? ¿Habría tenido valor alguno alusión semejante antes del descubrimiento de América? Para nosotros no cabe la menor duda que el AUTO del Tránsito y Asunción es contemporáneo de aquel importantísimo acontecimiento, y teniendo en consideración que la villa de Elche fué dada como merced a aquel D. Gutierre de Cárdenas, tan devoto de la reina Católica, que en todos los sucesos de su vida, y principalmente en los relativos a su romanesco casamiento con D. Fernando de Aragón tomó una parte tan directa, acaso no sería aventurado imaginar que quien tan magníficamente veía galardonados sus servicios, quisiera corresponder dignamente a aquellos para quienes, no los trabajos que pasó, sino aún la palma del martirio habría tomado, inspirando una composición que al par recordaba dos de los más importantes sucesos del reinado de Isabel, la expulsión de los judíos y el descubrimiento de América o de las [62] Indias, y daba testimonio del culto que prestaban a la Virgen los de Elche, cuyos sentimientos populares se halagaban con gran ingenio por medio de la palma que presenta el Angel, y el globo o granada (mangrana) dentro del cual desciende el enviado del Señor. Ello es que los ilicitanos no habían visto con muy buenos ojos que su villa fuese separada de la corona para ser entregada como en feudo a Gutierre de Cárdenas; ello es que este pudo participar del entusiasmo que produjo el regreso de Colón, acompañado de indios portadores de frutos y aves rarísimas de aquellos países ignorados, y de seguro que era medio eficacísimo para captarse las simpatías de aquellos habitantes, inspirar una composición dramática que halagara el orgullo popular, el sentimiento religioso y el entusiasmo nacional. «Inspirar decimos, porque en nuestro concepto la obra debió salir de manos de quien tuviera más costumbre de entonar himnos y secuencias que de empuñar espada y vestir lóriga, pues si ya no lo revelara el arte general de la composición, dispuesta de modo que toda ella pudiera ser cantada, persuadirían de lo mismo el himno con versos latinos que cantan los apóstoles, y la plegaria que entonan los judíos ya realizada su conversión. Y por cierto que bien comprendía el autor la influencia y efecto que produce, lo que hoy llamaríamos colorido local, cuando amen de aquellos atributos propios de la campiña de Elche de que dejamos hecha mención oportuna, no descuidaba poner en boca de los judíos algunas palabras que como adonay y sabday recordaran sus creencias y su origen». «Curioso y sobre curioso importante, sería examinar las relaciones que acaso existían entre el auto que se representa en Elche, el que tratando el propio asunto existe bajo el número 62 en el precioso códice de la Biblioteca nacional, y los que titulados Assumpçao de Nossa Senhora, la Asunción de la Virgen y «A puestas del Sol» «el Alba»: la «Soledad de María», escribieron Lopez de Oliveira, Claramonte y otros; más prescindiendo de semejante tarea, si grata para nosotros, acaso no lo fuera tanto para nuestros leyentes, basta por ahora nuestro propósito con haber hecho el análisis y exámen de una pieza, que por su antigüedad, por su valor intrínseco, por la importancia que en [63] la historia del arte, y por ser su representación en el día ejemplar único en España, deba constituir y constituye para los ilicitanos legítimo timbre de orgullo, razón por la cual, hoy que tantos recuerdos de nuestro pasado se van borrando, deben procurar con todas sus fuerzas que no desaparezca de |