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AL REDEDOR DE LA "FESTA"*
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Siempre que me toca hablar de nuestra gran Festa, quisiera tener Don de elocuencia para llevar al ánimo de mis lectores, el convencimiento de mi argumentada oración. Siempre que llegan estos días, siento brotar en mi alma sensaciones de efectos encontrados; apenan mi corazón dolorosos recuerdos que amargan la existencia; congratulan mi espíritu placenteras emociones al ver tendido sobre mi cabeza ese otro cielo, en el cual, el arte, la religión y el amor, han sabido hermanarse para formar un poético Empíreo. Siempre que llega la Fiesta de Agosto, comparo lo que nuestro pueblo es, con lo que era el año anterior, practico una especie de balance anual que me permite sumar satisfacciones, recojer factores que acrecienten mi amor a la patria chica, añadir una piedra más a nuestra historia contemporánea. Para muchos pueblos, el principio del año, es en el mes de Enero: para Elche, es ahora. En nuestro pueblo, fijaos bien, y, si teneis una poca edad y alguna más estatura que la común, lo vereis mejor, la Fiesta de Agosto ha sido siempre el núcleo en donde se han confundido y transformado todas las aspiraciones, todas las esperanzas, todos los desvelos. Agricultores, comerciantes y artífices, han tomado seimpre como punto de base y partida para sus negocios, la Festa d'Agost. La Festa: mágico título á cuya evocación surge un mundo de visiones soñadoras. Palabra santa, cuya significación es la más hermosa página de nuestra historia. Emblema purísimo de amor ultra terreno. Símbolo parlante del galardón de nuestros padres. Corona inmortal que sobre sus sienes de eterna juventud, tiene Elche, mi pátria querida. Arca de tesoros místicos que ennoble con esta nueva Jerusalém. Prototipo del arte pátrio, destello divino, sol radiante en el hermoso cielo illicitano. ¡Oh, mi fiesta querida! yo te adoro y saludo, con toda la efusión de mi alma. Yo levanto mi humilde voz para que sea oída por los hombres de buena voluntad; yo invoco á todas las fuerzas vivas de mi amado Elche, para que levantemos ese espectáculo que tanto nos podría distinguir, que tanto nos podría honrar, que tanto nos podría valer. Yo pido á las Sociedades, tan poderosas y múltiples, al comercio tan extendido, á la agricultura tan floreciente, y, sobre todo, á las autoridades tan... descuidadas, una mirada compasiva para nuestra Fiesta de Agosto. ¿Habéis reflexionado lo que ha sido siempre para Elche, la Fiesta de Agosto? ¿Os acordáis lo que representaba para Elche esta época, esta festividad? ¿Por qué no vuelven aquellos entusiasmos? ¿Por qué no tornan aquellos días de júbilo y contratación? ¿Por qué hoy el comerciante no desea la venida de la Fiesta de Agosto? ¿Por qué, para este pueblo tan desdichado, pasaron aquellos tiempos tan ricos de esperanzas realizadas? ¿Por qué todo esto? Porque no tenemos celo colectivo; porque somos unos abandonados, porque nos hemos individualizado, porque nos gusta que nos lo den hecho, porque el recelo y la mala fé han envenenado esta atmósfera y nadie da una peseta para fiesta como no sea comprometiéndole el Alcalde, porque no es más cómodo estarnos en nuestras casas, que organizar festejos para atraer al forastero, porque nos es más grato irnos á la capital á... divertirnos, dando nuestros millones á la Compañía de los Andaluces, que ninguno nos reporta, y nos trata como cosas, que enriquecer el Programa de tan gran Festividad, adornándole con cuatro números escogidos para deslumbrar al forastero, con la grandiosidad de la Festa. Por que somos un pueblo tan corto de vista, que no vemos como detrás de esas ocho moneditas se está evaporando el sudor del agricultor, del comerciante y del industrial. Porque somos tan sordos, que no queremos oir lo que dicen en Alicante de nosotros; que donde va Elche va el éxito. Toros, balnearios, fondas y todo cuanto vive en Alicante, saca de Elche el principal contingente... ¡Hombre! y ¿hemos de ser tan miopes que no lo veamos? ¿Hemos de vivir tan en dolce far niente, que no hemos de procurar contrarrestar esta sangría, que de pocos años á esta parte, tiene abierta Elche en mitad de seu pecho? ¿Hemos de continuar viviendo alejados unos de otros, sin llamarnos, ni reunirnos más que para votar, porque lo pide el cacique? ¿Hemos de esperar, acaso, á que los forasteros nos regalen el dinero? ¿Qué hacemos nosotros para atraerlo?. Todos tenemos la culpa, por cuanto á todos nos cobija un mismo cielo. Todos lo estamos viendo, todos conocemos que vamos al abismo y, sin embargo, ni las corporaciones, ni los individuos nada intentamos para levantarnos. Nada espereis de las Autoridades: el daño no se cura con la panacea municipal. El daño á mi modo de ver, tiene que corregirse, partiendo de nosotros mismos el remedio. ¿Cual es éste? Muy sencillo: no se necesita cavilar mucho para hallarlo: La receta es la siguiente: Un buen cartel para la Festa. Estoy convencido, que si cada Corporación ó entidad comercial de ésta, (y me refiero á estas fuentes y centros), porque tienen más dinero flotante, un mes ó dos antes de Agosto, presentara en la Alcaldía, no el dinero, que desgraciadamente se filtra sin querer, por cualquier parte, sino, un número del Programa, y, el conjunto de estos números fuera espurgado de majaderias como casi siempre vienen llenos los programas oficiales, haciendo que Elche parezca un pueblo de hambrientos ó judíos, os aseguro que buena porción de esas moneditas que van á parar á la Capital, se guardarían para gastarlas aquí; item más, las que nos traerían los forasteros. Pero pretender que venga el dinero sin llamarlo, hacer fiestas sin gastar, y divertirnos en familia, eso ya pasó. Y ahora, volvamos la hoja. ¿Rendimos nosotros á la Festa el homenaje, el culto, el respeto que por su mérito, importancia y títulos se le deben? ¿Interpretamos nosotros la Festa tal como ella es en sí? ¿Conservamos su intangible esencia, su pureza inmaculada para que no decaiga su inmortal belleza? De igual modo que todo monumento artístico tiene su Conservador, sinó se quiere que desaparezca, y toda propiedad su guardián, la Festa debiera tener su Custodio para que no fuera su interpretación profanada y su cartel fuera enriquecido con nuevos elementos que lo realzaran. ¿De quién es la Festa? ¿A quién corresponde su conservación? ¿Es del Ayuntamiento? ¿Es del clero? Estas preguntas me hago todos los años, cuando veo de qué modo tan providencial resucita el Consueta, se allanan los obstáculos que unos meses antes del año actual, se oponen á que la Fiesta se haga y... llega el 14 de Agosto y la Festa surge majestuosa, con buenas ó malas voces, con dinero ó sin dinero y... llega el día 16 y... ya pasó, hasta el año que viene: por este año ya hemos salido del paso: veremos de donde pagamos. Siempre temo, al verla, que sea aquella la última representación; siempre lloro, sí, lloro, al coronarla, porque me figuro que es la última vez que mis ojos la gozan, que mi alma se extasía al oir los sublimes cantos de tan hermosa representación. Pero... ¿cómo se representa? Muy mal. En primer lugar, desde el momento que compete al M.I. Ayuntamiento, y no á otra entidad ó Corporación, la representación de la Festa, según el compromiso de 11 de Marzo de 1609, corresponde pues al mismo, su custodia y conservación, estando á cargo del Presidente de la Comisión de festividades, procurar que la representación de la Festa, sea siempre digna y no sufra demérito alguno. Dos clases de profanaciones viene padeciendo nuestra gran representación lírico-dramática, profanaciones que dicta la ignorancia: unas que corresponden á su Partitura, á su canto, á su música, otras, á su indumentaria, á los trajes que visten los personajes que se han de representar, á los diferentes incidentes que la desfiguran. Dejando para otro momento más oportuno, el cotejo del texto actual con arreglo á la corrección que del mismo ha hecho, el maestro D. Felipe Pedrell, voy á poner de relieve, lo que desde luego puede corregirse con bien poco trabajo, para lo que me permito llamar la atención del señor Alcalde de Elche, diciéndole: Sr. D. Manuel Pomares García. Muy Sr. mío y querido primo: Si por casualidad, pasan estas líneas por delante de tus ojos, ten presente, que en cuanto en ellas digo, es la genuina expresión de un respeto y un amor á la Festa, que raya en demasía. Toda mi vida he venido acompañando inteligentes á ver la Fiesta y, mi juicio está confortado con la opinión de personas que saben y entienden más que nosotros, de estas cosas. Sí, pues, el encargado de todo el desarrollo y representación de la Festa está bajo tus órdenes, dirígele un mandamiento para que: En primer lugar: no suba el Maestro de Capilla al tablado, en las tardes de la representación, vestido con la infame levita negra. Este trasto antirreglamentario en toda representación donde ha de imperar el arte y el buen gusto, que lo guarde para cuando entierre algún pariente, bautice un hijo ó venga su jefe. Para dirigir la ejecución de la Festa (ya que parece indispensable la presencia, que yo eliminaría, del maestro sin capilla en el tablado) convendría que vistiera como los Apóstoles, con traje talar de época. A estos, no les permitas salir á la calle, sin diademas, ni mucho menos sin pelucas, que, de no ser buenas, es preferible vayan con su pelo natural, para que no hagan reir, ó tocados como los hebreos o judíos. Cuando haya dinero, ya los vestiremos, pero que no sea de percalina, por Dios. También dar orden, para que, el que dispara el trombonete, no asista. Sobre ser ridícula su figura de músico de la murga, es impropio su instrumento y fuera de lugar: que toque, si quiere sonar, el bajón ó fagot, pero vestido como sus contemporáneos. Que usen una lengüeta, y si nó el órgano, único instrumento que debe dejarse oir, con parsimonia, para acompañar nada más, durante la representación. Ridícula y más que ridícula; risible, resulta la ostensión de la cruz en el entierro de la Virgen y, sobre todo, ese Palio debe suprimirse en la presente ocasión. Ambos objetos no encajan en el entierro. Debes prohibir la subida al tablado, del sacristán con la cruz, el palio y toda esa mundial ostentación de un espectáculo religioso del siglo diecinueve. Representamos un entierro del siglo primero de nuestra Era y la sencillez debe presidir toda su exposición dramática. Delante de la yacija de la Virgen, coro de ángeles arrojando flores: detrás el duelo representado por los apóstoles, que entonan su inmortal himno. Desde luego no permitas suba al tablado ningún municipal, ni atiendas recomendación alguna para tener un buen sitio. Los dependientes de tu Autoridad, que vigilen las paredes del tablado, tribuna de la Corporación que presides, puertas del templo, etcétera; pero que no suban por Dios al tablado, ni dejen subir á nadie absolutamente. Sobre el sagrado escenario, solo debe estar el Clero y sus partes armónicas y los actores del drama, todos revestidos, ningún traje por allí, que no sea de época. Si así lo hicieses, y debes y puedes hacerlo, porque la Festa es nuestra, es decir del Pueblo, y tú su Custodia, merecerás un aplauso de los inteligentes. Y ya con la pluma en la mano, te ruego que por los agentes de tu Autoridad, se prohiba terminantemente que los vendedores de bebidas y comestibles, junto á las puertas de Santa María, griten y vociferen sus artículos como si estuvieran á la puerta de una plaza de toros, durante la representación del místico drama: ni mucho menos que los chiquillos lancen gritos y proyectiles de todo género, donde los corchetes, de pasada, algún vistazo por dentro de la iglesia, para evitar escenas poco edificantes ó impropias del sagrado lugar. Igualmente prohibirás que los chiquillos suben sobre las hojas de las puertas de la iglesia, barrotes de cancelas y altares, y sobre todo, debe ejercerse gran vigilancia en los que suben á los terrados, muy especialmente chiquillos y gente desconocida. Todo ello, así en conjunto, como lo vemos anualmente, dá idea de un punible abandono y es muy fácil de corregir. Perdona, si en el cúmulo de asuntos que sobre tí pesan, me permito llamar tu atención. Pero ya que sin ningún gasto, pueden prestar ese toque de cultura á nuestra decadente Festa, protégela y merecerás bien de las personas cultas. Tuyo, pedro ibarra y ruíz Elche y Agosto de 1907.
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