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 PERE IBARRA                                 

Articles sobre la Festa 

 

DESCRIPCIÓN DEL MANTO, QUE PARA LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN, VENERADA EN LA INSIGNE IGLESIA PARRAOQUIAL DE SANTA MARIA DE ELCHE, HA SIDO CONFECCIONADO EN LA MISMA CIUDAD Y ESTRENADO EL DÍA 29 DE DICIENBRE DE 1917, ANIVERSARIO DE LA MILAGROSA APARICIÓN DE DICHA IMAGEN EN EL MAR, PRÓXIMO A LA PLAYA DEL TAMARID, JURISDICCIÓN DE AQUELLA CIUDAD, Y CONDUCIDA A ELLA TRIUNFALMENTE EN LA TARDE DEL MISMO DÍA DEL AÑO 1370*

 

PREÁMBULO

 

   [III] «El manto de las conchas» como podemos llamar al que motiva esta descripción, tiene su origen en un legado, que para tal objeto consignó en su testamentaría la Sra. D.ª Antonia Serrano Franco, mi muy querida tía materna; pero esta señora por grande que fuera su devoción y deseo de vestir primorosamente, a la Madre de Dios y nuestra, nunca pudo imaginar la maravilla producida por su obsequio.

   Está en esa obra formada la combinación de manera inimitable, armonizado con toda perfección los matices de las sedas, en las diferentes figuras y significados, con el oro, la pedrería y el fondo plata de la tela, produciendo el todo un conjunto de belleza y depurado arte imposible de describir, ni que tampoco el grabado puede reproducir.

   Tiene también este precioso manto, además del mérito ya dicho, otro muy superior, que lo forma su composición religiosa, donde, por medio de múltiples emblemas se manifiestan Misterios, hechos culminantes de la vida de la Santísima Virgen y Venida a Elche, añadiendo, el acabado valor artístico ya señalado, el tierno misticismo de todas sus figuras en él representadas.

   En vista de ello y considerando que a todos no nos es posible tener la necesaria cultura para conocer la explicación de esas figuras, signifiqué este deseo de obtenerla, al autor de los dibujos y director de esta preciada joya, el erudito hijo de Elche D. Pedro Ibarra [IV] Ruiz, Archivero-Bibliotecario, discretísimo arqueólogo y Cronista del M. I. Ayuntamiento de dicha levantina ciudad, quien accediendo con la mayor cortesía a mi demanda, ha escrito la hermosísima «Nota» (digna del manto) llena de fervor y entusiasmo por nuestra Bendita Madre, para quien ha trabajado asiduamente durante algunos años, con el más noble desinterés y solamente, por Honor y Amor a la Señora, considerándose con ello suficientemente recompensado.

   Para la especialísima labor de este manto fué solicitada la cooperación de la habilísima e inimitable profesora de bordado señorita D.ª Mariana Valero Agulló (ya difunta), cuya superior y concienzuda obra postrera, puso digno remate a una vida llena de virtudes y en constante ocupación de labores dedicadas al culto divino. La Santísima Virgen la ha llamado al cielo para premiarla su obra con Premio que en la tierra no podía obtener.

   Han ayudado también con su competencia, gusto y primoroso trabajo en esta confección, las inteligentes y distinguidas Srtas. Conchita Vidal Pomares y Manolita Sánchez Aznar.

   Muy injusto sería dejar de consignar en estos apuntes, que en un principio, ante la magnitud de la obra proyectada por el Sr. Ibarra, hubo desaliento entre los encargados de cumplimentar la manda de la señora testadora; pero habiendo sido elevado a la Silla Episcopal de Orihuela (a que pertenece Elche), el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Ramón Plaza Blanco (para bien de la Diócesis), nuestro amantísimo Prelado vió el proyecto que aprobó en absoluto y a su valiosa y eficacísima cooperación, encomendada al muy digno señor D. José Luis Martínez Gómez, Arcipreste de Elche, quien desde luego y dando toda clase de facilidades, concedió un amplísimo local en la casa-palacio rectoral, donde pudiesen trabajar las bordadoras comodamente, se allanaron dificultades, llegando felizmente a verse terminada la obra cuyo mayor mérito para la que suscribe, (con ser tanto y tan grande el que en sí encierra) consiste en haberse confeccionado en Elche: por hijos de Elche, y dedicado a la Ima-[V]gen Venida para Elche; La Ilice Augusta Colonia Inmune de los Romanos.

   Acotado ya, cuanto antecede, solo me resta como representante y heredera de la señora testadora expresar la gratitud que aquélla sentiría si pudiese ver terminada con tan féliz éxito, la obra que tanto deseaba fuese bien cumplimentada, y también por lo que atañe a la firmante, repetiré cuán agradecida queda, en primer término a nuestro Rvdmo. Prelado y Arcipreste, que con su decidido apoyo, han dado terminación a este hermoso trabajo, y mi enhorabuena a los notrabilísimos hijos de Elche D. Pedro Ibarra Ruiz, Srtas. de Vidal y Sánchez, no olvidando a los competentísimos artífices zaragozanos señores Ruiz Belloso, Casa confeccionadora de ornamentos de Iglesia, en cuyos talleres se han fabricado las preciosas sandalias complemento del vestido de la Virgen, y a D. Manuel Balaguer, orífice de esta Archidiócesis que ha construído con sumo arte las cintas de plata de las mismas y las figuras del sol y la que adornan el manto.

   Todo sea para honra y gloria de la Santísima Virgen, a quien elevo una oración por mi querida e inolvidable parienta y por la amiga del alma Mariana Valero Agulló.

 

ANTONIA RUIZ DE LA ESCALERA Y SERRANO
viuda de cisneros

 

Zaragoza 25 de marzo de 1918.

 

   [(VI)][(1)]

 

 

Noticia ideográfica
acerca del nuevo manto para la imagen local de
MARÍA DE LA ASUNCIÓN

___

 

Elche 1917

 

   [(2)][3]

Sra. D.ª Antonia Ruiz de la Escalera,
de Cisneros

 

   Muy distinguida amiga mía: Con el mejor deseo accedo gustosísimo a facilitar a V. breve nota de las figuras representadas en el manto, que para mayor gloria de Maria de la Asunción, nuestra muy cara Patrona, y esplendor de su culto secular, en esta religiosísima ciudad de las palmas, ha estrenado hoy la venerada imagen, en la festividad de su Venida. Tratándose, pues, de ligar, en forma descriptiva, los símbolos y adornos que ostenta el citado manto, me habrá de permitir V. una ligera excursión por el ameno campo de la arqueología cristiana, donde el artista halla, seguramente, como en el más espléndido jardín, inagotable tesoro de elementos para decorar y embellecer toda suerte de vestiduras que hayan de servir para la iconografía católica. Al intentar, pues, adornar un manto, que respondiera dignamente al manifiesto legado de su señora tía D.ª Antonia Serrano Franco, para esta nuestra preciada imagen de Maria de la Asunción, estimé necesario, en primer lugar, comunicar a su ornamentación, un carácter más bien local que general; es decir, que teniendo presente la fastuosísima exposición de motivos religiosos que a cada paso se encuentran en las Sagradas Escrituras, propios para ser aplicados como símbolos representativos sobre las imágenes de la [4] siempre Virgen María, Madre de Dios, adoptar éstos para enriquecer el tema que me había propuesto desarrollar, y algunos más, que el pueblo de Elche ha de ver con gusto representados en el expresado manto, cuyo valor y mérito artístico no consisten en su mayor o menor pureza de composición y dibujo, obra de inexperto dibujante, sino en el bordado de aquellas figuras y emblemas alegóricos que tanto realce habían de dar a ciertos y determinados y sucesos, exclusivamente apropiados a nuestra amantísima Patrona Maria de la Asunción, en Elche y para Elche; son, pues, estos: La Venida de la Virgen y su Asunción y Coronación. Y hé aquí, señora amiga mía, los principales temas que he tratado de representar, ideográficamente, en el lujoso vestido que vivamente deseo haya llenado las aspiraciones de usted.

_____________

   La Virgen María, ha sido, y, será siempre, en la iconografía cristiana, la figura más sobresaliente y seductora, después de la del Salvador, y, la que con más justos motivos ha llamado la atención, notorio es, de los artistas de todos los siglos. Así, pues, con sólo retener en la memoria, al inspeccionar el manto, algunas de las citas y deducciones, que con la brevedad posible, voy a manifestar a V., quedará explicado el por qué de la rerpesentación y sus motivos, diseño y color.

   El Abate Martigny, en su célebre Diccionario de Antigüedades cristianas, nos dice (III) «que la Virgen María, vestía a la usanza judía, de una stola o dalmática adornada con dos bandas de color púrpura ceñida a la cintura: y cubierta con el pallium, capa o manto talar. Los mosáicos la representan tocada con ricas diademas, (id. VII) y suntusosas estofas. Marangoni menciona una antiquísima imágen de la Virgen, vista por él, en el cementerio de Ciriaco, la cual lleva un manto de oro, sobre otras vestiduras verdes y rojas. Ha paludamento d'oro sopra altre vesti e tuniche verdi e rosse. Y, «como todos los santos, María es la [5] más inmediata a Jesucristo (Martigny VII), en razón de su divina maternidad, a la cual se une la gloria de una perpetua virginidad, su nimbo está embellecido de particulares ornamentos que la distinguen de otros santos: éstos son formados de segmentos de círculos, llenos de pequeñas cruces o estrellas: piedras preciosas, auténticas o imitadas».

   Imposible prescindir aquí, de la interesante noticia que aporta el autor que sigo, cuando ofrece una imagen de la Virgen, en actitud de orar, teniendo delante de sí al Niño Jesús, y ambos puestos sobre una urna de cuyos flancos brotan dos fuentes. En la urna dicha, aparecen grabadas las cifras Mater Dei: bajo la palabra Fons. «Vosotros sacaréis las aguas con júbilo de las fuentes del Salvador».― (Isaías): «y a las cuales nosotros hemos de acudir por medio de María, que es el canal de todas las gracias», como es declarada en el Cantar de los Cantares, «la fuente secundaria de todos los favores celestiales». «Puteus aquarum viventium quæ fluunt impetu de Libano». Y mucho menos hacer caso omiso del divino Cantar de los Cantares, aun cuando profanemos su inmortal lectura, con recortes tan solamente aportados para refrescar en la erudita inteligencia de V., algunos versículos y fragmentos de sus instructivas Notas, que mucho interesa tener presentes, para hallar menos confusa la composición estilográfica del manto.

   Capítulo I Vers. IV.― «Negra soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén, así como las tiendas de Cedar, como las pieles de Salomón».― Nota 11... «Negra soy, yo lo confieso, hijas de Jerusalén: más en todo el resto soy hermosa y bella y digna de ser amada; porque debajo de este mi color moreno, se esconde y encierra la mayor belleza».― Y en la Nota 13.― «Porque me miró el sol, cuando estaba en su mayor fuerza, como la hora del medio día y me tostó toda con sus rayos».

   De modo admirable sienta esta descripción a la Imagen de María venerada por los hijos de Elche en su precioso camarín de Santa María, color atezado en manos y cara: tipo [6] esbelto y hermoso: imponente figura y un conjunto lleno de majestad. Precisa seguir atentamente el sagrado texto para destacar los principales elementos decorativos del manto, su calidad y naturaleza del bordado. Perdone V. estas digresiones.

   Vers. IX.― «Hermosas son tus mejillas... tu cuello como collares de perlas», id. Nota 22.― «En el oro se simboliza la caridad y en la plata el candor de las costumbres y la inocencia de la vida».

   El manto es de alama de plata bordado en oro y perlas engarzadas.

   Capítulo II, Vers. I.― «Yo flor del campo y lirio de los valles...». Id. III «como el manzano entre los árboles de las selvas...»

   Nota 1.ª― «Yo soy la flor de la raíz de Jessé... Yo rosa de la llanura...».

   Nota 2.ª― «La palabra hebrea schoschannáh, significa flor de seis hojas: y así no es fácil de determinar cuál sea pues puede convenir a muchas. En los LXX está indicada la azucena o lirio (las lleva en las mangas y delantero, y aquellas en las guirnaldas): «El lirio necesita de mucha humedad para criarse...» «En la azucena primero se descubre el blanquísimo color de las hojas: luego se observan en lo interior unas florecitas de color de oro, que en sí encierra. El Verbo eterno, habiéndose encarnado y descendido a este valle, fué tenido primero por un hombre admirable; pero después se hizo conocer por verdadero Dios, con las muestras que dió de que lo era, por medio de su doctrina, y de sus obras y milagros». Id Nota 4.ª― «La Esposa agradecida... le compara a un hermoso manzano, que lleno de hojas y rico de fruto, sobresale entre todas las otras plantas que la cercan en el bosque...»

   Vers. V.― «Sostenedme con flores, cercadme de manzanas: porque desfallezco de amor».

   Sí, Virgen adorada, sí: con flores del jardín illicitano, te [7] hemos adornado tu manto: y manzanas he colocado sobre tu purísimo pecho.

   Capítulo III, Vers. IX.― «Litera hizo para sí el rey Salomón de maderas del Líbano».

   Nota 13.― «La palabra ferculum, a quien corresponde la de los LXX, significa litera, coche, carroza, silla de manos, peana o andas, como son las que llevan las imágenes de los santos en las procesiones o lo que sirve para llevar a ir de una parte a otra».

   Los hijos de Elche te prometemos, ¡oh Virgen amantísima! para esta tu sacrosanta imagen, una peana digna de Tí y de tu fama en esta comarca,

   Vers. XI.― «Salid y ved hijas de Sión, al rey Salomón con la corona con que le coronó su madre en el día de su desposorio.»

   Nota 18.― «La Esposa... convida y exhorta a las hijas de Sión, esto es, a todas las almas fieles a que vuelvan a contemplar al mismo en su mayor gala y majestad, y con la corona que le puso su madre sobre la cabeza, el día que tuvo la mayor alegría que fué el de su desposorio. Acostumbraban antiguamente llevar los esposos una gurinalda o corona sobre la cabeza. Isaías LXI, 10: y ésta se la ponían sus madres.»

   La corona que a diario, usa hoy la Virgen, costeada por suscripción popular, tuve el honor de ser su dibujante.

   Cap. IV. Vers. XI.― «Panal, que destila, tus labios, o Esposa: miel y leche debajo de tu lengua: y el olor de tus vestidos como olor de incienso.»

   Nota 18.― «El Hebreo: panal de miel destilan tus labios»: y los LXX del mismo modo, como si dijera: Tus palabras son todas miel, y tu lengua parece que anda toda bañada en leche y miel: y no es sino dulzura, gracia y suavidad todo lo que sale de tus labios: hasta tus vestidos, de más de que te están bien, y adornan maravillosamente tu gentil persona, depsiden tal fragancia, que pareces con ellos el bello monte Líbano, donde hay tanta frescura, así en la vis-[8]ta de las verdes y floridas plantas, como en los suaves olores que el aire mezcla».―... «Los labios de la Esposa son comparados a la miel y leche, para significar que la Iglesia, cual tierna Madre, alimenta a todos sus hijos, con la palabra de Dios, que es dulce como la miel, blanca y pura como la leche, sin mezcla de errores ni de profanas novedades.»

   ¡Cuán bien sientan estas palabras sublimes, a los que pretenden introducir novedades en la Iglesia!

   Vers. XII.― «Huerto cerado eres, hermana mía Esposa, huerto cerrado, fuente sellada.»

   Nota 19.― «Que toda ella es como un jardín cerrado y guardado, lleno de mil variedades de fescas y preciosas plantas y hierbas, parte olorosas y parte agradables a la vista y a los demás sentidos... Y añade, que es tan agradable y linda, como lo es, y parece una fuente de agua pura y serena...»

   Vers. XV.― «Fuente de huertos: pozo de aguas vivas...»

   Vers. XVI.― «Levántate cierzo y ven, Austro, sopla por mi huerto y corran los aromas de él.»

   Nota 25.― «Muchos Santos Padres creen que por el viento Austro o de Mediodía, se simboliza el Espíritu Santo sobre los Apóstoles y discípulos en el día de Pentecostés».

   Capítulo VI. Vers. IX.― «¿Quién es ésta que marcha como el alba al levantar-se, hermosa como la luna, escogida como el sol, terrible como un ejército de escuadrones ordenado?»

   Nota 9.― «Después de haber hecho ver que la Esposa excedía a todas las mujeres en hermosura, pasa ahora a dar a esta un nuevo realce comparándola... primeramente con el alba, cuando rosada y hermosa aparece y disipa las tinieblas de la noche. Después, con la luna que se muestra tan hermosa y resplandeciente entre los demás astros; y luego con el sol, que es el príncipe de la luz, de quien la reciben los otros cuerpos luminosos; y, últimamente, muestra que esta hermosura va acompañada de tanta gravedad y majes-[9]tad que no parece sino un ejército puesto en orden de batalla, que a todos pone temor y reverencia».

   Confieso, señora, que la presencia de la imagen de María de la Asunción, me produce este mismo efecto de imponente respeto.

   Capítulo VII. Vers. I.― «¡Cuán hermosos son tus pasos en los calzados, hija de príncipe!»

   Nota 3.― «El calzado o sandalia, que dan el mayor realce a los pasos o andar de esta princesa...»

   Seguramente que estuvo V. inspirada al encargar las peregrinas sandalias que también ha estrenado hoy la Señora.

   Idem. Vers. V.― Nota 12.― «La púrpura era color propio de las vestiduras de los Reyes».

   Habrá V. observado, que el matiz predominante en el manto, es el citado color.

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   En el delantero he simbolizado la milagrosa aparición de nuestra venerada Imagen de María en esta playa, por medio de una arca flotante, en forma de artística navecilla, en cuya acróstola o proa se destaca la Fe conducida y custodiada en sus costados, por dos grifos alados, de rojo y verde, emblemas purísimos y sobrenaturales aquéllos, de las inatacables Sagradas Escrituras y piadosas Tradiciones y éstos, de los colores usados por la Virgen en sus vestiduras, sosteniendo en el pico, el áncora mística de salvación, sobre el proceloso mar de la vida, destacándose dos delfines que redondean el tema por su parte inferior. Surmontando el preciado esquife, en clásica cartela, he diseñado la consabida leyenda, de raíz aragonesa, que llevamos grabada en el corazón todos los buenos illicitanos: Soch pera Elig ―«soy para Elche», sosteniendo el principal motivo decorante del delantero: la sacratísima Urna, emblema purísimo de la Madre de Dios, Mater Dei, manando de sus costados las dos místicas fuentes. Del citado vaso, brota el Lirio sagrado, que, en [10] su tallo recto y elegante, recuerda la esbelta figura de la Virgen y su majestuosa Asunción a los cielos, dejando, a uno y otro lado, las miserias de esta vida, representadas por espinosos ramajes; las pompas humanas, por los caidos tulipanes; y las celestiales gerarquías; por dos flores abiertas, cuyo centro sostienen dos preciados jarrones orlandos de brillante pedrería, representación de dos de las Beatísimas Figuras de la Santísima Trinidad: el Padre Eternal y el Hijo Unigénito, sosteniendo con sus asas, rica corona sobre el citado lirio: y este artístico agrupamiento influenciado desde lo alto, por el Espíritu Santo cuya pequeña imagen cierra el conjunto por arriba. En ambos jarrones, manzanas y flores: «La esposa agradecida... compara al Verbo eterno a un hermoso manzano, lleno de hojas y rico de fruto...»

   Por un Aguila imperial, de oro, que erguida levanta su cabeza mirando el sol frente a frente; y cuyo astro traspone con vuelo sobrenatural de divina majestad, he represntado a María Santísima, en su gloriosa Asunción; así, según clásica costumbre. Flotan en su ambiente luminoso, las productoras de la dulce miel de los divinos Cantares, las abejas, que levantan su enjambre en florido campo donde destacan, cual otros tantos esplendentes luminares, cuatro brillantes estrellas que señalan cuatro episodios de la vida de la Virgen: su Nacimiento, sus Desposorios, su glorioso Tránsito y su Glorificación. Cuatro palmas dobles ceñidas de inmortal corona, que consagran a María en el virgíneo parto, su Purificación; su Huída a Egipto por el salvamento de Jesús y la Pérdida de Jesús. Cuatro Marías grandes, en representación de los cuatro motivos más grandes y sublimes de su Historia, que son: Por ser Madre de Dios: María en Belén recibiendo el homenaje de pastores y reyes: Hallazgo de Jesús y María en el Calvario.

   Destacándose en los espacios que dejan libres los antes citados adornos, he dispuesto cuatro ménsulas con guardamalletas carmesíes, sosteniendo seis floridas guirnaldas que guarnecen la orla del manto. Sobre las ménsulas, [11] una fuente de aguas continuas: el Pozo de aguas vivas, el Candelero del templo de Salomón, y el áureo Vaso de perfumes.

   «Sostenedme con flores, cercadme de manzanas, porque desfallezco de amor.»

   Este deseo sublime no lo ha olvidado el autor. Seis guirnaldas de rosas y otras bellas flores, decoran y cierran el conjunto del manto: seis guirnaldas, símbolos de las seis excelencias de María, cuales son: su gran pureza; su humildad profundísima; su entereza de cuerpo y perpetua virginidad profundísima; su gran sabiduría; su amor a la Humanidad; y su oficio de medianera entre Jesucristo y los hombres

   El centro inferior, o cola del manto, recuerda, en un doselete o percha florida, sencillísimo, del cual parten dos amaltheas o cornucopias, el memorable Suceso del Portal de Belén, de donde salió la gran abundancia de gracias y dones espirituales, con las cuales el Divino Maestro enriqueció el mundo, un universal Programa de Justicia, rectitud e equidad, que todo esto representan los dos husillos y demás accesorios que decoran ambos costados del figurado portal remate del centro. Este se halla dignamente ocupado por el escudo de Franco, nobílisimo distintivo de la Sra. D.ª Antonia Serrano Franco, testadora del legado para hacer este manto, cerrado por ramajes de cívica hoborabilidad: encina con glandes de oro. Y encima de este justísimo recuerdo, un motivo más de encubrimiento para nuestra amada Patria, para Elche querido, a quien deseo brillante porvenir: un sol, símbolo de toda grandeza, dentro de una corona de palmas inmortales, siempre verdes, siempre cobijando esta Ciudad memorable e insigne, puesta de hinojos a los pies de esa Aguila Imperial, llamada María de la Asunción, a quien pedimos nos proteja siempre bajo sus alas de oro. «Sub umbra alarum tuarum, protegenos».

   En los embozos del manto, dos abismos insondables; dos atributos marinos, de oro, de típico carácter, sobre ondulantes negruras, para representar, el abismo de gracia inmen-[12]sísima que radica en nuestra Excelsa Protectora y el abismo de belleza inmortal que la distingue y separa de todas las demás criaturas. Dos motivos floridos, sobre elegantes copas recamadas de artístico vallado guarnecido de brillantes, que representan el «Huerto cerrado» y el «bello monte Líbano», donde hay tanta frescura, así en la vista de las verdes y floridas plantas...» ―Dos elegantes Marías, cuajadas de pedrería y moteadas de fina hiedra, emblemas de amor entrañable y purísimo, teniendo a la argentada luna por peana y encima la Real corona del Cantar de los Cantares, recibiendo, esta cifra soberana, Universal y eterno distintivo de la Madre de Dios, las visitas del Espíritu Santo: una en su Inmaculada Concepción y la otra en el Cenáculo. Termina la alegoría, regio doselete carmesí, color con el que Moisés visitó al sumo sacerdote de los hebreos, y que también es el distintivo de las autoridades soberanas sobre la tierra.

   El cuello del manto caracteriza la prenda: Elche conmemora durante cinco siglos la milagrosa aparición de su Imagen de María de la Asunción en la playa de Tamarid. Cinco conchas de oro, dispuestas en círculo alrededor del cuello de Esa Negra tostada por el sol, toda con sus rayos: ¡sean ellas eterno abrazo de amor tributado por los hijos de Elche, a Esa imagen adorada, para que nunca olviden su Venida a este pueblo que tanto la venera y que tanto espera de Ella! Las doce estrellas, símbolo son de las doce Virtudes que los Santos Padres reconocen en María Santísima. Ligeros trazos de zigzags azules, recamados de perlas, y una red que encadena las estrellas con las conchas, representan el mar latino, el «mar de la Civilización», el mar que en sus tranquilas ondas refleja las estrellas de nuestro firmamento, el mar santificado por la presencia de María de la Asunción.

   Elche 29 de diciembre de 1917.

 

De V. afmo. y S. S.
q. s. p. b.

Pedro Ibarra y Ruíz

 

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*   Tip. Salvador Hermanos, Zaragoza, [1918?].

 

 

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