|
PRO FESTA*
|
|
Sr. D. José Pascual Urbán, Lorca Muy siempre estimado amigo: También yo, como V., juzgo improcedente destacar de su marco de áurea prosapia, de angélica sencillez de medieval ornamento, esta preciada joya ilicitana. No por Dios. De intento vengo silenciando preguntas, consultas y pareceres: ya, oportunamente, nos pusimos de acuerdo el Sr. Cura de Santa María, que ha sido quien recibió, si mal no recuerdo, cierta carta de información, con el Sr. Javaloyes, y el Sr. Alcalde don A. Bonete. Repito lo mismo. La Festa es de Elche y para Elche Aquí, siguiendo su plácido decurso, en un mar tranquilo, sin reformadoras incongruencias que alteren precisamente su poético ambiente místico-muzárabe que tanto impresionó a Emilio Dugi, («La Época», 16 de agosto de 1900), cuando declara… ser «un espectáculo original, típico… fiesta tradicional que se conserva desde la Edad Media, sin haber perdido nada de su poesía, de sus anacronismos, de su sencillez bíblica, que la hace más y más interesante. Es un Drama lírico, sagrado, de los que se representaban en los templos en pasadas edades, y que hoy se canta en la iglesia mayor de Elche con la misma letra, con la misma música y los mismos detalles». La Festa es, pues, un cuadro antiguo sin retocar: que no puede ni debe profanarse, que debe representarse AQUÍ solamente. La Festa fuera de Santa María, es decir, fuera de Elche, perdería su carácter típico, su poesía, sus anacronismos, su bíblica sencillez… Sería compuesta y perfilada, disfrazada. Alma de Virgen pudorosa, en cuerpo de meretriz arrebolada, y el vulgo ignorante, el que admira el fútbol, y aplaude el boxeo y ama las fuertes emociones sensuales, al ver representado en Barcelona nuestro sencillo Drama, vestido con sedas y brocados, entonado por sesudos maestros Cantores, en un escenario… de efectiva teatralidad, con tramoyas y aparatos modernistas como sería presentado por los opulentos catalanes a quienes domina el vértigo de las alturas… se reiría de nuestra humilde representación, por ser su voto, de calidad, para que nuestros venideros Ediles se avergonzaran de presentar hoy, en que la luz eléctrica no debiera penetrar en ciertos santuarios perfumados aún con sales marinas, nuestro Misterio, ni deshojar ciertas Partituras cuyas amarillentas hojas hemos de procurar los buenos hijos de Elche que no sean arrolladas por el duro vendaval que nos azota en nuestras más caras afecciones, que nos amilanará y… destruirá, y acabaríamos por abandonar en el arroyo, la única joya de valor indiscutible, de única conservación, de causa viviente de sublime admiración de sabios que gozan, de reyes que la aplauden, de Papas que la respetan, de Obispos que la admiran y veneran, de laureados artistas como Mitjana, Pedrell, Esplá y tantos musicógrafos, los únicos a quienes debemos oír, y atentamente escuchar en cuestión tan de relieve para la conservación del augusto nombre de Elche. ¿Qué haríamos, cómo festejaríamos ese alto SIMULACRO hallado providencialmente en nuestra playa? ¿Qué importa que la montura sea de oro o de plata, si el brillante tiene un gran valor en sí? Ya que perdimos el Busto, no seamos también quienes arranquemos la primera página del Consueta. Suyo affmo. PEDRO IBARRA
_________________________ |