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2.2.1. La Nit de l'Albà
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Alrededor de las 23'00h del día 13 de agosto, como ofrenda a la Virgen de la Asunción por parte del pueblo de Elche, empieza un espectáculo pirotécnico que se caracteriza por la participación masiva de los ilicitanos, que desde las azoteas de los edificios lanzan gran cantidad de cohetes y de fuegos artificiales. Además, desde los edificios y espacios públicos, instituciones públicas y empresas privadas botan «palmeras» (grupos de cohetes de diferentes colores que explotan a la vez en forma de abanico medio abierto) y, media hora antes de medianoche, se lanza la coetà (docenas y docenas de cohetes explotando ininterrumpidamente). La Nit de l'Albà, como se conoce tradicionalmente, ya que la noche se convierte en día, llena de luz y ruido toda la ciudad. Finalmente, a las doce de la noche se apagan todas las luces de la ciudad y se lanza desde el campanario de Santa María la «palmera de la Virgen», una gran palmera blanca que ilumina todo Elche. Tras esto, la gente come sandías para refrescar la garganta, seca de la pólvora.
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En
los últimos años, el Ayuntamiento, encargado de la organización de
este acto, está concentrando el lanzamiento de «palmeras» y cohetes
alrededor de Santa María, con lo que se pierde la sensación que todo
el pueblo forma parte de la fiesta. También tenemos que comentar que,
justo antes de la «palmera de la Virgen», suena por unos gigantescos
altavoces el Glòria de la Festa, cosa que rompe ese momento en
que el pueblo, expectante y en silencio, aguarda con ilusión la salida
de esta palmera. No conocemos con seguridad cuándo y cómo comenzó esta celebración. Según Muñoz Fillol, los ilicitanos, como consecuencia de la observación de las fiestas con pólvora de los musulmanes, habrían llegado a realizar una versión cristiana. De todas maneras, la primera noticia no la encontramos hasta 1625 en el Llibre de la Festa de Nostra Señora de la Sumptió ditta vulgarment la Festa de la Vila d'Elig, de Gaspar Soler Chacón. En este consueta el autor habla de un acontecimiento parecido al que se celebra en la actualidad pero que se realizaba no sólo el día 13, sino que también el 14 de agosto.
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2.2.2. La Roà
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Finalizada la «Vespra» con la muerte de María y la ascensión de su alma al cielo, durante toda la noche se celebra un velatorio al cuerpo dormido de la Virgen denominado popularmente la roà (rodada). Consiste en una especie de procesión individual y espontánea, con vela, por las calles que al día siguiente recorrerá la imagen de la Asunción. De esta manera, el pueblo de Elche, despierto durante toda la madrugada, venera y protege a su patrona, acostada sobre la yacija que |
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hay en el cadafal, dentro de la iglesia de Santa María, que esta noche permanece abierta de par en par. Los fieles, acabado el recorrido, acceden hasta la imagen de la Virgen y le besan los pies. A partir de las cuatro de la madrugada se celebra una misa cada hora. No conocemos el origen de esta tradición, pero, seguramente, debe estar arraigada a la Festa desde sus inicios. Este tipo de procesiones está documentado ya en el siglo VII-VIII de nuestra era, cuando en Roma tenia lugar la madrugada del día 15 de agosto, una gran procesión que iba desde San Juan de Letrán hasta Santa María Mayor. |
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2.2.3. La Procesión-Entierro
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A las diez de la mañana del 15 de agosto, acabada la roà, tiene lugar la procesión-entierro de la Virgen. Por un lado, se trata de una procesión porque la imagen de la Asunta, patrona de Elche, sale a la calle acompañada de sus fieles y, por otra, un entierro porque el cuerpo muerto de María es transportado por los apóstoles y judíos de la representación, que sacan a la calle la escena del traslado de la Virgen hasta su sepulcro. Como bien indica Luis Quirante, Elche se transforma en Jerusalén y la iglesia de Santa María pasa de ser la casa de María («Vespra») a ser el valle de Josafat («Festa»). Se recorren las calles más importantes de la antigua villa de Elche. La procesión comienza con el pendón blanco de la Asunta, transportado por los caballeros electos y portaestandarte, a continuación la cruz alzada, los apóstoles y judíos en dos filas, y san Juan en medio con la palma dorada, la yacija donde reposa la imagen de la Virgen al hombro de cuatro judíos, el palio, san Pedro con las Marías y los ángeles y los miembros del Patronato del Misterio de Elche y los de la Corporación municipal. A lo largo del recorrido los cantores que interpretan a los diferentes personajes entonan el salmo «In exitu Israel d'Egipto». De la misma manera que sucedía con la roà, los orígenes de esta procesión deben ser los orígenes de |
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la propia representación. Incluso, en algunas poblaciones donde se escenificaban misterios asuncionistas, el origen de éstos estaba en la procesión escenificada que se realizaba el día 15 de agosto. Sin ir más lejos, el drama litúrgico asuncionista de Santa Maria de l'Estany empezaba con una procesión por el claustro de la iglesia. En el Llibre de la Festa de Nostra Señora de la Sumptió (1625) Gaspar Soler Chacón nos informa que en 1620 el obispo de Orihuela mandó que los personajes de la representación salieran con sus vestiduras en la procesión, acompañando a la Virgen.
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2.2.4.
Las Salves
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Finalizada
la representación del día 15 de agosto, cuando la gente ya ha
abandonado la iglesia, se desmontan los escenarios terrestres y se monta
un cadafalet ante el baldaquino, en el altar mayor. Encima se
coloca una cama donde yace la imagen de la Virgen de la Asunción, que
lleva puesta la mascarilla con los ojos cerrados. Esta cama, de ébano y
adornos de bronce y plata, la dejó en herencia en 1747 Gabriel Ponce de
León, duque de Aveyro y Baños y marqués de Elche, a la imagen de la
Asunta. La llit de la Marededéu (la cama de la Virgen), como se
le denomina en Elche, permanece durante todo el Octavario, que se
celebra del 16 al 22 de agosto. De esta manera, a lo largo de todos este
tiempo, los ilicitanos veneran la Virgen dormida. Todos los días,
después de la misa de la ocho de la tarde, se le cantan la Salve y los
Gozos. El texto de éstos, con nueve estrofas y sesenta y ocho versos,
son una especie de resumen argumental de la Festa, cuya música
ya era interpretada en el siglo XVIII. Acabada la ceremonia, los fieles
suban hasta la cama y besan los pies de la imagen de la Virgen. Verge
Reina Imperial,
Virgen Reina Imperial, Esta representación de la dormición se enmarca dentro de una costumbre desarrollada en la Corona de Aragón desde el siglo XVI que servía para solemnizar la festividad de la Asunción. De esta manera, se construían túmulos funerarios en forma de cama donde se colocaba la imagen de la Asunta. Así se hacía, por poner algún ejemplo, en la catedral de Mallorca o en la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona.
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