2.5. Vestuario, atrezzo y «efectos especiales»

 

 

El vestuario, el atrezzo y los «efectos especiales» de la Festa d'Elx han sido estudiados con profundidad por Francesc Massip, por lo que son sus trabajos los que seguimos en este apartado. Como partimos del hecho que la dramaturgia medieval, en la que se enmarca la Festa, tiene sus orígenes en la liturgia y los ritos cristianos, explicaremos el vestuario que se utiliza en ella a partir de la indumentaria ceremonial de los sacerdotes cristianos. Así, pues, el vestuario del teatro medieval primigenio estaba compuesto por los diversos elementos del vestuario cultual (amito, alba, cíngulo, estola, manípulo, dalmática, casulla, capa pluvial), hecho que sobrevivió hasta las representaciones medievales más tardías, sobretodo, en los personajes más importantes desde el punto de vista religioso: las Marías, los ángeles, Jesucristo o Dios. Con el tiempo, el vestuario de los dramas se complementaría aprovechando diversos elementos del vestuario medieval contemporáneo.

Hèctor Càmara i Sempere

 
El vestuario tradicional de la Festa d'Elx puede dividirse en tres tipos de indumentaria. En primer lugar, encontramos restos del vestuario litúrgico en los personajes más sacralizados, todos ellos interpretados todavía por sacerdotes: el Padre Eterno (con túnica blanca —alba—, cíngulo y capa), el Ángel Mayor del araceli, posible reminiscencia de Jesucristo (con alba, cíngulo y estola) y San Pedro durante la procesión y durante la segunda jornada con el fin de presidir el entierro e incinerar la imagen de la Virgen (con alba, cíngulo, estola y capa pluvial).

En segundo lugar, la Festa posee un impor-tante conjunto de indumentaria de tradición medieval (o «burgo-medieval»), que es aquella que sufrió innovaciones en manos del laicat, aunque conservando los rasgos característicos del vestuario anterior. De esta forma, en la  Festa  las  Marías  utilizan  túnica  blanca  con

ceñidor y manto azul, y los ángeles de manto y de cojín llevan túnicas de colores claros. Sin embargo, el ángel que baja en la mangrana viste una túnica y un par de alas de plumas y los cuatro ángeles del araceli, jubones, polainas y, también, alas de plumas. Los dos niños que representan a las otras dos personas de la Trinidad llevan túnica blanca. Los apóstoles visten túnicas ceñidas con cordeles y mantos de diversos colores. En la Edad Media a cada apóstol le correspondían unos colores determinados, pero con las últimas reformas se ha perdido esta tradición. En la Festa, de todos los discípulos de Cristo, aquellos que aún pueden ser reconocidos por la indumentaria son San Juan (por la túnica blanca que simboliza la pureza), San Pedro (por la vestimenta eclesiástica de la segunda jornada) y Santiago (por ir vestido como un peregrino, con sombrero, dos conchas en el pecho y un báculo con un calabaza). También puede reconocerse a Santo Tomás, aunque no por su indumentaria sino por ser el último apóstol en aparecer, cuando la Virgen está subiendo a los cielos.

Por último, podemos identificar un vestuario (pseudo-)historicista, que viene representado por  la  indumentaria  del  grupo  de  judíos.  Hasta  el  año  1994,  los  judíos  vestían según

modelos tradicionales que se remontan a las vestimentas que llevaban los sefardíes antes de ser expulsados de España en 1492. Tenemos que tener en cuenta, como dice Massip, que «el artista medieval no tiene en cuenta el elemento histórico y pinta y representa las figuras de otras épocas con la indumentaria cotidiana que le rodea». A partir de esa fecha, todo el vestuario de la representación fue rediseñado y actuando sobre el vestuario de los judíos se pretendió recuperar la indumentaria de los judíos del siglo I d. C., época que se supone escenifica la Festa. Este hecho se aleja de la tradición del drama asuncionista ilicitano y acerca el vestuario a la «influencia iconográfica de los peplums cinematográficos».

 
La Festa d'Elx conserva también diversos elementos de atrezzo de ascendencia medieval, como son las diademas i los nimbos con su nombre que llevan las Marías y la imagen de la Virgen, y que también llevaban los apóstoles hasta el año 1924; o los símbolos utilizados para identificar al apostolado y conservados aún en el libro que representa el Evangelio y la palma dorada de San Juan, en las dos llaves doradas de San Pedro (hasta finales del XVIII también llevaba un cuchillo con el que luchaba en la judiada) y en el báculo de peregrino de Santiago; o la mascarilla con los ojos cerrados que se le coloca a la imagen de la Virgen para representar su muerte; o la pequeña imagen de la Virgen que representa su alma, llevada al cielo por el Ángel Mayor después de la muerte de María al final de primera jornada y bajada de nuevo en la segunda, momentos antes de la asunción, para representar la unión con el cuerpo.

En el teatro medieval se utilizaban también ciertos procedimientos para obtener diversas sensaciones alteradas que podemos denominar, recurriendo a un término moderno, «efectos especiales». En la Festa se emplean efectos sonoros para destacar momentos dramáticos de especial interés o para anunciar distintos hechos: los cohetes por cada vez que se abren las puertas del cielo para dar paso o para esconder los personajes celestiales que son trasportados en la mangrana, el araceli y la coronación de la Virgen; y las campanas —mediante distintos toques— para avisar del comienzo de la representación en ambas jornadas, para realzar la salida y la entrada de la mangrana en la primera jornada y de la entrada al cielo del araceli en las dos jornadas (una con el alma y la otra con el cuerpo de la Virgen), y para recalcar el momento de la coronación.
 

Hèctor Càmara i Sempere

También encontramos efectos visuales, como son los restos de la antigua iluminación de los escenarios antes de la aparición de la luz eléctrica. Así, además de aprovecharse la luz solar estival con las puertas abiertas de par en par el cadafal está rodeado por doce cande-labros con cirio y la cama de la Maria en la primera jornada tiene así mismo un candelabro con cirio en cada esquina. Dentro de este tipo, la Festa también conserva el efecto en forma de lluvia en el lanzamiento de trocitos de de oropel, que simbolizan el rayo de divinidad para los personajes celestiales cuando salen a escena y para los tramoyistas en el momento de la coronación.


Por último, como único efecto odorífero, se emplea el incienso en el entierro de la Virgen. El uso de este elemento, con fuertes raíces en el culto litúrgico cristiano, produce sensaciones placenteras que están relacionadas con el bien y la divinidad.

La Festa d'Elx utiliza también diversos trucos escénicos heredados de la tradición medieval que tiene la función de poder escenificar actos sobrenaturales (apariciones y desapariciones) y realísticos de difícil representación (ejecuciones o suplicios). Dejando a parte la tramoya aérea, a la que se le dedica un apartado exclusivo, encontramos en el cadafal durante la segunda jornada un escotillón central rodeado de una baranda que se usa para representar el sepulcro de María. Bajo este hueco, y aprovechando la altura del cadafal, se esconden los tramoyistas que, después del entierro de la Virgen y cuando el araceli se ha introducido completamente en su interior, cambian el ángel central del aparato aéreo, que ha bajado del cielo con el alma de Maria, por la imagen de la Virgen.

En cuanto a esta imagen, la actual fue tallada en el año 1940 con el fin de sustituir a aquella que se quemó en el incendio de la iglesia de Santa María en febrero de 1936. Aunque exteriormente es idéntica, su peso aumentó considerablemente en comparación con la imagen anterior, que nada más tenía talladas cara, manos y pies. Este hecho impedía que el cambio del niño que interpretaba la María por la imagen se pudiera realizar como indicaba la tradición (justo cuando acababa de morir la María aparecía el araceli por las puertas del cielo para captar la atención de los espectadores y, en ese momento, los apóstoles aprovechaban para esconder el niño por el escotillón central del cadafal y para sacar la imagen de la Virgen de un arca que había bajo la cama) y Antonio Serrano Peral diseñó un nuevo mecanismo que, a pesar de su modernidad, tenía precedentes en la dramaturgia medieval. Éste consistía en una «persiana» corrediza que escondía el niño bajo el cadafal a la vez que unos contrapesos subían desde el interior de la cama una plataforma con la imagen de la Virgen.

 

Hèctor Càmara i Sempere

 

 

 

Puge a la Tramoia, el portal de la Festa d'Elx

Vol enviar-nos un e-mail? Tornar a la pàgina principal Vol fer-nos qualsevol comentari? Vol eixir del temple? Li acompanyarem...